Almanzor, el azote de Dios

Almanzor, el último de los poderosos del califato de Córdoba, se valió de las mujeres para su ascenso social.

Almanzor, caudillo andalusí

Abu Amir Muhammad Ibn Abi Amir al-Maafirí (939-1002, llamado al-Manūr («el Victorioso»), más conocido como Almanzor, fue un militar y político andalusí, caudillo del Califato de Córdoba y hayib o chambelán del califa Hisham II.

Al terrible Almanzor, Azote de Dios, podría considerársele el último de los poderosos del Califato de Córdoba, pero lo que sabe poca gente es que, además de sus dotes como militar y caudillo, se valió de las mujeres para encumbrarse en el poder.

A la muerte del califa Al-Hakam II, su viuda Subh –mujer poderosa y madre de otro califa, Hisham II– necesitó de alguien que le administrase su inmenso patrimonio. El elegido fue un oscuro funcionario: Ibn Abi Amir, Almanzor. Éste se dio cuenta de que la influyente viuda necesitaba de algo más que un contable y que él podía proporcionarle lo que ella precisaba. Así, se apoderó del corazón y de los caudales de Subh, convirtiéndose en su amante, lo que le permitió obtener un poder que nunca había soñado. Cuando fue nombrado tutor del califa niño, al que sustituyó en todo, sus sueños se colmaron.

 

De cualquier religión

Almanzor nunca dejó decaer la relación con su poderosa amante, pero tampoco descuidó el amor o la amistad de otras mujeres, manipulándolas si le eran útiles. De hecho, en el camino de su ambición comprendió que le era ventajoso tener concubinas y esposas cristianas en su harén. Sancho Garcés II de Navarra, apodado Abarca, le entregó a su hija Urraca o Abda, a cambio de una paz que luego el sarraceno no respetó. Vermudo II de León, para evitar sus ataques y tener paz en el reino, le ofreció a su hija Teresa. Cuando la infanta partió hacia su inicuo destino en el harén de Almanzor, profirió unas duras palabras que han perdurado en el tiempo: “La paz de los pueblos debe descansar en las lanzas de sus guerreros, no en el coño de sus mujeres”. El nieto de Fernán González, el conde Sancho García, en pago de una deuda de gratitud con Almanzor, le dio como concubina a una hermana suya. Todos estos sucesos están relatados por el arzobispo toledano Rodrigo Jiménez de Rada en Historia de los hechos de España (1243) y la Crónica Najerense (1289). No contento con todo esto, Almanzor intentó persuadir a la condesa esposa de Sancho García para que matase a su marido. Para ello, le envió unas cartas llenas de palabras de amor, ofreciéndole un reino junto a sí.

Mientras se dedicaba a sus útiles escarceos, mantuvo al verdadero califa Hisham II aislado del poder que él ejercía con decisión y crueldad. Lideró mas de noventa aceifas contra los cristianos e hizo esclavos a los supervivientes. Ejerció hasta su muerte su pasión por el poder absoluto, gracias a la protección de la mujer más poderosa de su siglo: la gran Subh.

Etiquetas: Al-Andalus, Edad Media, Reconquista

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