¿Tenían grados las torturas de la Inquisición?

La Inquisición católica actuó en la mayoría de los países europeos, no solo en España, donde se estableció mucho más tarde que en otros estados.

Alberto Porlan / S. M.
Escena extraída de un grabado inglés del siglo XIX.
Ver artículo El fusilamiento de Benito Mussolini "Il Duce"

En el siglo XV, cuando la Inquisición llegó a la península ibérica, ya había desarrollado una larga experiencia en métodos de tortura con los que conseguir la confesión de sus desdichadas víctimas. Los juristas medievales convirtieron el tormento en un repugnante objeto de debate, establecieron sus grados y la índole del sufrimiento más ajustado a cada caso.

Había una fase preparatoria, que podía ser ordinaria o extraordinaria, y que consistía sobre todo en mantener al preso amenazado con las consecuencias de su negativa a confesar. Era lo que hoy llamaríamos maltrato psicológico, de donde se llegaba progresiva y estudiadamente a la tortura efectiva.

Primero le era descrito en detalle el martirio que se le infligiría si se obstinaba en su silencio, y de ahí se pasaba al primer grado, el suave, llamado territio, término latino de donde procede nuestro verbo aterrar. Esta etapa consistía en presentar ante el acusado los instrumentos de castigo uno por uno, explicando su aplicación y haciéndole pequeñas demostraciones de los sufrimientos que producían.

Si de ese modo no se obtenían resultados, se pasaba al segundo grado, el grave. Se desnudaba por completo al reo y se le trasladaba a una cámara oscura, donde era amarrado fuertemente y suspendido en el aire mientras preparaban a su vista los utensilios: calentaban los hierros y tenazas, afilaban los clavos y punzones, hacían girar el torno del potro, etc.

Cuando este paso fallaba, se pasaba al tercer nivel, el gravísimo, la tortura física propiamente dicha de la que el preso salía a menudo muerto o con taras físicas de por vida.

En las escenas –extraídas de un grabado inglés del siglo XIX– se puede ver algunas de las fases de las metódicas torturas ideadas por la Inquisición: la primera imagen muestra cómo los verdugos aterraban al reo con crueles demostraciones del dolor que podría llegar a sufrir. En la segunda ilustración se detalla el momento más atroz, en el que el preso era desnudado, suspendido en el aire y sometido a todo tipo de vejaciones físicas.

Etiquetas: Historia, Inquisición
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