¿Quiénes fueron 'Las Schindler gallegas'?

En la villa de Ribadavia, las tres hermanas Touza tejieron en los años cuarenta una red de contactos que les sirvió para dar salida por Portugal a los judíos que llegaban escapando de las purgas nazis.

Las Touza
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Desde su quiosco en la estación de ferrocarril de la capital de O Ribeiro, y con la ayuda de otros ribadavienses que se implicaron en tan arriesgada misión, las hermanas Lola, Amparo y Julia acogían y escondían en su casa a los judíos que venían escapando de una muerte segura.

Fueron unas auténticas heroínas en silencio, pues las tres hermanas nunca comentaron aquella misión tan arriesgada a nadie que no fuesen ellas y a los pocos que les ayudaban a evitar la muerte de judíos.

La historia se descubrió cuando en el año 1974 un alemán que vivía en Nueva York, le pidió a un amigo gallego –emigrado en Manhattan– que cuando fuese de vacaciones a Galicia por favor contactara con las hermanas Touza para darles las gracias por haberle salvado la vida. Este hombre contacta con un librero de la localidad luguesa de Monforte de Lemos, que las localiza y escribe la historia. Este es el punto de partida a partir del cual los investigadores y la propia familia Touza conocen lo sucedido, hasta ese momento nadie sabía nada.

Desde los años treinta, Lola, Amparo y Julia se encargaban de la cantina de la estación. Cuando llegaban los trenes de pasajeros aprovechaban el tiempo que demoraban en cargar agua y carbón para recorrer el andén con una cesta desde la que servían comida y bebida por las ventanillas.

Tenían fama de rojas por haber estado presas durante la Guerra Civil.

No se sabe muy bien cómo, pero una de ellas, Lola, la mayor, fue captada por una red que se dedicaba a facilitar el paso de refugiados a la vecina Portugal por la frontera del Miño. Corría el año 1943 y a partir de ese momento, tanto ella como sus hermanas, raro era el día que no acogían a algún forastero camuflado que dubitativo veían caminando entre las vías. Según parece conducían a los recién llegados refugiados discretamente hasta la cantina, donde le daban de comer y le ocultaban en una especie de zulo del subsuelo en el que almacenaban las mercancías. Por la noche, aprovechando la oscuridad, lo conducían hasta su propia casa, donde le alojaban en una habitación escondida en el desván.

“Estación Libertad” era el nombre clave que tenía la estación de tren de Ribadavia (Ourense) durante la II Guerra Mundial, que es cuando las hermanas lograron pasar a medio centenar de refugiados, la mayoría judíos, aunque no todos, a Portugal y desde allí embarcaban hacia América.

La costa atlántica del norte europeo estaba tomada por los alemanes y la parte española también por la Guardia Civil. El único recurso que quedaba a muchos escapados del régimen nazi era ir hasta Portugal.

Se trata de un relato de solidaridad, de amor desinteresado por el ser humano que ya se ha contado en libros y en el teatro y se llevará a la gran pantalla en una coproducción entre España y Estados Unidos en 2018.

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