¿Quién dijo estas frases?

Seguro que has escuchado o leído alguna vez estas frases atribuidas a personajes históricos, pero en realidad ellos nunca las dijeron.

Brecht
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Las citas atribuidas erróneamente tienen su propia denominación en alemán: Wanderanekdoten (anécdotas errantes o vagabundas, porque van de boca en boca). Y alemanes son los dos protagonistas de esta falsa atribución: "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista (...). Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para entonces no quedaba nadie que pudiera hablar en mi nombre". Se le ha achacado esta sentencia –sobre el peligro de la indiferencia ante el fascismo si no te atañe directamente– al dramaturgo Bertolt Brecht (1898-1956; en la foto), creador del teatro dialéctico, cuando en realidad pertenece al sermón ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?, escrito por el pastor luterano Martin Niemöller en 1946.

"No estoy de acuerdo con lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo". En este caso, la frase ha sido mil veces citada (como ejemplo de lo que es el talante democrático y en apoyo de la libertad de expresión) en homenaje a Voltaire (1694-1778), su supuesto autor. Pero el pasaje no consta en ninguno de los textos de este escritor, historiador, filósofo y satirista cuyo verdadero nombre era François-Marie Arouet, una de las mentes más brillantes de la Ilustración francesa. Lo que ocurre es que Evelyn Beatrice Hall la puso en sus labios, como paradigma de idea volteriana, en la biografía Los amigos de Voltaire, que publicó en 1906 con el seudónimo masculino de Stephen G. Tallentyre.

"Si no eres progresista a los 25 años, no tienes corazón; si no eres conservador a los 35, no tienes cerebro". Otro personaje al que se parafrasea a menudo es Winston Churchill (1874-1965), primer ministro británico y también escritor (fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura). Pero esta ingeniosa declaración, frecuentemente reproducida como suya –incluso en los libros de citas célebres en los que el político suele aparecer–, no le corresponde y ha sido desmentida por sus herederos. Lo curioso es que nadie ha podido rastrear la fuente de la que salió para determinar su origen real.

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