¿Quién descubrió Troya?

Lo que realmente llevó al arqueólogo alemán Heinrich Schliemann (1822-1890) a dar con los restos de la ciudad legendaria de Troya fue, y así lo deja claro su autobiografía, su tenacidad prusiana.

Miguel Mañueco
¿Quién descubrió Troya?

Lo que realmente llevó al arqueólogo alemán Heinrich Schliemann (1822-1890) a dar con los restos de la ciudad legendaria de Troya fue, y así lo deja claro su autobiografía, su tenacidad prusiana.

 

Desde la conmoción infantil que le produjeran los grabados de una vieja edición de la Ilíada, empleó toda su vida en amasar suficiente fortuna para entregarse a su ansiada búsqueda.

 

Se convirtió en un políglota (llegó a dominar una veintena de lenguas) y no dejó de trabajar y aprovechar cada oportunidad que se le presentó.

 

Comerció con oro en Rusia y California, se enriqueció con el tráfico de armas y, a los 45 años, pudo dedicarse por entero a su vieja obsesión: Troya. Se divorció y volvió a casarse con una griega 30 años más joven que él.

 

En uno de sus viajes por la geografía homérica conoció a la familia Calvert, propietaria de los terrenos de Hissarlik, donde se habían hallado algunas piezas antiguas. Calvert estaba convencido que se trataba del lugar de Troya, pero sería Schliemann quien finalmente daría con la ciudad.

 

 

Etiquetas: Antigüedad, Historia
COMENTARIOS