¿Qué fue la Ley Sálica?

Aunque se oye decir a menudo, en España la sucesión al trono no la rige la Ley Sálica.

Felipe V
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La Ley Sálica fue originalmente el código legal de los francos salios (de ahí su nombre), compilado y publicado en latín en el siglo V bajo el reinado de Clodoveo I. Se la conoce sobre todo por la regulación que hace de la sucesión monárquica a favor de los varones, pero se ocupaba asimismo de otros muchos asuntos: herencias, crímenes, lesiones, robos, hechicerías y maleficios... Esta ley sería la base de la legislación de los antiguos reyes francos hasta su extinción y la aparición del moderno reino de Francia entre los siglos X y XI. Fue recuperada para el derecho dinástico durante la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia (1337-1453) cuando el rey Felipe IV, sin descendencia, quiso evitar a toda costa que la reina de Inglaterra heredase su trono. Así, se configuró la Ley Sálica como norma que prohibía totalmente a las mujeres reinar, pero no sólo esto, sino también transmitir derechos sucesorios a sus descendientes varones.

¿Llegó a regir dicha ley en España? No exactamente. El Borbón Felipe V –en la ilustración–, tras su ascenso al trono español, quiso imponer la Ley Sálica que regía en Francia y, ante la resistencia de las Cortes, instauró en 1713 una ley semisálica conocida como Ley de Agnación Rigorosa o de Sucesión Fundamental. Con esta ley, las mujeres podían acceder al trono, aunque únicamente si no había varones en la línea principal (hijos) ni lateral (hermanos y sobrinos). El conflicto llegaría en 1830, cuando Fernando VII, queriendo asegurar el acceso al trono de su hija Isabel frente a la legítima aspiración al mismo del hermano del Rey, el infante Don Carlos, promulgó la llamada Pragmática Sanción Real –que en realidad ya había sido aprobada por Carlos IV pero sin efecto legal– por la cual se derogaba la ley semisálica y se volvía a las normas de sucesión establecidas por el código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio. Con ello, logró que reinara Isabel II, pero se desencadenaron las Guerras Carlistas.

¿Y qué ocurre en la actualidad? La Constitución de 1978 dispone, en el artículo 57, que en la sucesión al trono se seguirá el orden Real de primogenitura y representación, siendo preferida la línea anterior a la posterior; en la misma línea, el grado más próximo al más lejano; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad respecto a la de menos. Es decir, que un hijo varón del rey siempre tiene preferencia sobre una hija, aunque ésta sea de mayor edad: por eso es Felipe VI el nuevo monarca y no sus hermanas. Es un aspecto muy discutible del texto constitucional que muchos abogan por reformar (máxime teniendo el actual Rey por descendientes a dos mujeres, las infantas Leonor y Sofía); pero, hablando con propiedad, no se trata de la Ley Sálica.

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