¿Qué fue el 'Sen Toku'?

Se trataba de la flota secreta submarina del Imperio Japonés, creada durante la II Guerra Mundial.

Sen Toku
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A mediados de 1945, Japón tenía muy cuesta arriba salir victorioso de la II Guerra Mundial: casi toda su Marina imperial se había perdido.

Su última esperanza fue el "Sen Toku", llamado así al ataque secreto llevado a cabo desde los gigantes submarinos nipones, con la finalidad última de realizar una ofensiva sorpresa por aire.

Este proyecto estaba formado por supersubmarinos de la clase I-400 –diseñados como submarinos portaaviones–, con los que, en un principio, se pensó atacar posiciones de la costa oeste norteamericana con armas bacteriológicas.

Sin embargo, la idea de este tipo de bombardeo fue desechada, ya que los máximos dirigentes nipones lo consideraron un crimen contra la humanidad. El plan de ataque "Sen Toku" se cambió por un bombardeo convencional sobre las compuertas del Canal de Panamá, a fin de cortar de raíz el paso de efectivos navales aliados desde el Atlántico norte al Pacífico.

Estos enormes submarinos –por entonces, los más grandes jamás construidos– tenían una característica especial: cargaban tres hidroaviones, lo que los convertía en los primeros submarinos portaaviones del mundo. Su velocidad máxima en superficie era de casi 19 nudos (6-7 en inmersión), operando a una profundidad máxima de 100 metros.

Contaban con una catapulta en la proa para el lanzamiento de los hidroaviones bombarderos, y estaba fuertemente artillado respecto a sus antecesores en lo que se refiere a cañones antiaéreos. El puente estaba desplazado respecto de la línea de crujía y era mucho más elevado que el de sus pares.

Lamentablemente para Japón, su innovadora arma secreta llegó demasiado tarde. Las bombas atómicas pusieron fin a la guerra y estos submarinos no tuvieron ningún impacto. Los dos ejemplares desarrollados cayeron en manos de EE UU, que los revisó a fondo y decidió hundirlos para evitar que los rusos tomaran nota de ellos.

Tras inspeccionar los submarinos, la marina norteamericana quedó sorprendida por la superior tecnología nipona.

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