¿Por qué desaparecieron los coches de vapor?

Aunque aún es posible encontrarlos, en la actualidad la mayoría de los coches de vapor existentes son prototipos de competición o viejos modelos recuperados para exhibirlos.

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¿Por qué desaparecieron los coches de vapor?

Aunque aún es posible encontrarlos, en la actualidad la mayoría de los coches de vapor existentes son prototipos de competición o viejos modelos recuperados para exhibirlos.

 

No obstante, en sus orígenes, hace algo más de un siglo, estos automóviles presentaban ciertas ventajas frente a los de combustión interna.

 

Por ejemplo, producían menos ruidos y vibraciones y resultaban más fáciles de conducir. Además, su caldera se accionaba con parafina, más asequible que la gasolina.

 


Aun así, a mediados de la década de 1910, se fue abandonando su producción. Y es que, en conjunto, eran considerablemente más caros y se tardaba más en arrancarlos.

 

En 1914, uno de ellos, el modelo 607 de la firma Stanley ofrecía un rendimiento algo menor que el del famoso Ford T. No obstante, el precio del primero rondaba los 1.500 dólares de la época (hoy equivaldrían a unos 25.000 euros), mientras que el T se podía conseguir por 800 dólares.

 

Ese año, se produjeron poco más de 500 unidades del 607 por 300.000 de su competidor. El mercado de los coches de vapor se fue haciendo minoritario, hasta que prácticamente dejó de existir. 

 

Etiquetas: Curiosidades, Historia
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