¿Eran los carlistas unos tacaños?

Tomás de Zumalacárregui (1788-1835) fue el líder más importante durante Primera Guerra Carlista. En esa contienda cuando se acuñó el término "pesetero", entendido como una persona aficionada al dinero.

Elena Sanz
¿Eran los carlistas unos tacaños?

Tomás de Zumalacárregui (1788-1835) fue el líder carlista más importante durante Primera Guerra Carlista (1833-1840). Fue un enfrentamiento bélico que se desencadenó por el pleito sucesorio entre los partidarios del infante Carlos María Isidro e Isabel II, hermano e hija del difunto rey Fernando VII.

Durante esta contienda se iba a acuñar una expresión que posteriormente tendría gran calado en el lenguaje cotidiano. Isabel II, para pagar a los mercenarios que combatían por defender sus derechos, mandó imprimir una serie de piezas de una peseta, que junto a una pieza de pan era lo que estos soldados recibían como estipendio. Por este motivo, los soldados carlistas que luchaban como voluntarios, llamaban despectivamente "peseteros" a los soldados profesionales realistas. De aquí nacería el vocablo "pesetero" entendido como una persona aficionada al dinero.

Tomás de Zumalacárregui se convirtió en el general carlista más importante de aquella guerra. En Navarra organizó un ejército que, basándose en tácticas guerrilleras y en el apoyo de gran parte de la población foral, consiguió importantes victorias que le permitieron controlar la mayor parte del País Vasco y Navarra. En 1835 puso sitio a la ciudad de Bilbao y, en una inspección de sus defensas, fue alcanzado en la pierna por una bala procedente del enemigo sitiado. Rápidamente fue trasladado a Cegama (a 60 km de Bilbao), donde estaba su médico de confianza que, finalmente, no le pudo salvar la vida. En este último viaje hasta Cegama, fue transportado en un sillón a hombros de sus voluntarios, ya que Zumalacárregui fue siempre muy popular entre sus soldados, que le llamaban "Tío Tomás".

Alfredo Sepulveda

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