¿Cómo se construyeron las calzadas en Hispania?

El proceso era laborioso pero muy efectivo y se basaba en la acumulación de diferentes capas de material.

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¿Cómo se construyeron las calzadas en Hispania?

El proceso era laborioso pero muy efectivo y se basaba en la acumulación de diferentes capas de material. Primero se excavaba un lecho de un metro y medio de profundidad, aproximadamente, y sobre él se disponía un nivel de canto rodado y piedras: el statumen. El siguiente estrato lo formaba una argamasa mezclada con guijarros, a la que se denominaba rudus. Sobre esta base se colocaba el nucleus, que era grava compactada con arcilla, arena o tierra suelta. De esta forma, se incrementaba la elasticidad de la calzada y se favorecía el drenaje del agua. Finalmente se construía el pavimentum, la parte que estaba a la vista y sobre la que circulaban carros y caballos. Estaba elaborado bien con adoquines y piedrecitas, o bien con un enlosado de piedras planas colocadas muy juntas. En los costados de la calzada se alineaban los canales para el desagüe y generalmente se construían junto a ellos aceras amplias para que pudieran andar los peatones. El país estaba surcado por una amplia red de calzadas que comunicaban las principales villas de la Península. Según el Itinerarium Antonini, escrito hacia el siglo III, había en Hispania 34 vías, con 6.953 millas romanas de recorrido, lo que equivaldría aproximadamente a unos 11.000 km. Las principales carreteras hispanas fueron la vía Augusta o Hercúlea, que recorría toda la costa mediterránea: comenzaba en Ampurias y a través de Tarraco, Sagunto, Castulo y Córdoba llegaba hasta Cádiz. La vía de la Plata recorría el centro peninsular y unía Astorga con Itálica, pasando por Salamanca, Alcántara o Mérida. También tuvieron importancia la vía del Norte y la del Atlántico.

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