¿Dónde se reunían los románticos españoles?

En el Madrid de 1830, uno de los cafés más populares situado en la planta baja de la casa contigua al teatro del Príncipe era el lugar de encuentro de la tertulia El Parnasillo.

El teatro Español
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Celebrada en el Café del Príncipe, situado en la calle del mismo nombre en el madrileño barrio de las Letras y junto al Teatro Español –antiguo corral del Príncipe, en la tertulia El Parnasillo se fraguó el Romanticismo en España.

Café y tertulia fueron lugar de encuentro a partir de 1828 de los escritores de espíritu romántico, que se daban allí cita diaria, temerosos a todas horas de la represión del régimen de Fernando VII.

También acudían a ella empresarios teatrales como Juan Grimaldi, numerosos actores y jóvenes literatos que intentaban vender sus creaciones.

El Café del Príncipe, hoy desaparecido debido a una ampliación del Teatro Español, fue descrito por el malogrado periodista Mariano José de Larra como un lugar 'reducido, puerco y opaco'. Su mobiliario lo formaban unas doce mesas de madera de pino pintadas de color chocolate, y las sillas correspondientes. La iluminación era escasa, con una lámpara de candilones, en el techo, y media docena de quinqués, en las paredes. 

Algunos de los que frecuentaron la tertulia El Parnasillo fueron exponentes del movimiento romántico, como José de Espronceda, Ventura de la Vega, Patricio de la Escosura, José Zorrilla, Fermín Caballero, Juan Bravo Murillo, Juan Donoso Cortés, etc.

En el Madrid fernandino, este café había atraído a la juventud literaria de estos momentos, a quienes empiezan a disfrutar ya de una cierta fama, y a quienes aspiran a ella. Y esta presencia, extensa y dominadora, bulliciosa y brillante, hizo que el local fuese ya conocido como El Parnasillo. A esta tertulia acudían cuantos significan algo en las letras y las artes de estos años del siglo XIX, en los que  triunfa el Romanticismo.

Casi todos los románticos de Europa tenían sus lugares de reunión.

En París era El Arsenal, que según Alphonse de Lamartine 'era la gloria de Hugo y el encanto de Charles Nodier'.

En esta tertulia se reunieron, además de Musset, Alfred de Vigny, Boulanger, Deschamps, etc. También los rusos tuvieron su cenáculo: la Sociedad del Arzamas.

Etiquetas: España, Teatro, siglo XIX
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