¿Dónde está el botín del rey Alarico?

El rey Alarico I murió en la villa calabresa de Cosenza en el año 410. Y junto con él fue enterrado su teroso.

El río busento

La leyenda dice que el rey visigodo Alarico I fue enterrado en algún lugar cerca de la confluencia de dos ríos, el Cratis y el Busento, en la localidad de Cosenza –la antigua Cosentia romana, en la provincia de Calabria, al sur de Italia–, con un tesoro compuesto por toneladas de oro y plata que los visigodos se habían llevado de Roma ese mismo año (410) y también por objetos legendarios, como la Menorá que los romanos sustrajeron del Segundo Templo de Jerusalén en el año 70.

En agosto de 410, Alarico se convirtió en el primer rey visigodo que logró entrar en Roma y saquear la ciudad hasta su último rincón. Un acto que resultó determinante a la hora de provocar la caída del Imperio Romano de Occidente.

A mediados del siglo XVIII, se emprendió un ambicioso proyecto destinado a hallar la tumba de Alarico, aunque fracasó. Más tarde, a principios del siglo XIX, el escritor y viajero Alejandro Dumas visitó Cosenza tras un fuerte terremoto que había drenado el río Busento. Dumas cuenta que mucha gente empezó a cavar fervientemente en busca del tesoro del rey godo. Nuevamente, no se encontró tumba ni tesoro alguno.

Ya en el siglo XX, se sabe que Hitler, atraído por los relatos de las riquezas de Alarico, llegó a obsesionarse con encontrar este rico botín oculto durantes siglos –si es que existe realmente–. El Fürher envió al jerarca nazi Heinrich Himmler al frente de un equipo de arqueólogos a Italia con el fin de encontrarlo, aunque sin éxito. Volvieron con las manos vacías a pesar de crear una expedición para realizar una búsqueda exhaustiva.

Ahora, esta vez con el pleno y entusiasta apoyo de las autoridades de Cosenza, el propio municipio calabrés ha puesto en marcha su búsqueda, más como reclamo turístico que otra cosa. También está previsto construir un museo dedicado a Alarico y la Historia de los godos.

Los planes del ayuntamiento de Cosenza también pasan por derribar el hotel que se halla hoy justo en la confluencia de ambos ríos y colocar en su lugar una estatua ecuestre; algo que no deja de ser contradictorio, puesto que Alarico dejó un buen reguero de sangre de los habitantes del lugar a su paso por allí.

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