¿De dónde viene la palabra 'cantamañanas'?

Es sinónimo de persona informal, fantasiosa e irresponsable que no merece crédito y surgió en el Siglo de Oro.

¿De dónde viene la palabra 'cantamañanas'?
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Decimos de alguien que es un cantamañanas cuando presume de aquello de lo que carece, se compromete a algo que no tiene intención de hacer o, como también suele decirse, "se le va la fuerza por la boca". Pero ¿de dónde viene esta expresión? Su origen hay que rastrearlo en el llamado Siglo de Oro español, o en realidad siglos de oro, puesto que es un período que abarca más de un siglo y no está enmarcado en fechas precisas, aunque suelen tomarse como referencias la publicación de la Gramática castellana de Antonio de Nebrija, en 1492, para su inicio, y la muerte de Pedro Calderón de la Barca, en 1681, para su conclusión.

Cantamañanas procede, lógicamente, del adverbio "mañana", que a su vez proviene del latín vulgar maneana, que significa "a hora temprana". En castellano se acuñó la expresión cras mañana para referirse al día siguiente por la mañana, pero con el tiempo esta forma quedó reducida simplemente a "mañana" para referirse al día siguiente completo (una polisemia que no se da en otras lenguas romances: en italiano, se distingue entre mattina y domani; en francés, entre matin y demain; en portugués, entre manhâ y amanhâ; en catalán, entre matí y demà).

En el Siglo de Oro, acostumbraba mostrarse disentimiento, desacuerdo o contrariedad con alguna cosa que hubiera que hacer usando el adverbio "mañana". Así, cuando a alguien se le pedía que hiciera algo que no quería, respondía: "Mañana harélo" o, sin más, "Mañana", ante lo cual se inventó la réplica: "Ya cantó mañana", con el significado de "Siempre dejándolo para mañana". De esta muletilla se creó el adjetivo cantamañanas, que en origen habría sido, por lo tanto, una especie de "procrastinador" (el que procrastina, es decir, difiere o aplaza).

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