¿Cuál es el origen de las palabras electricidad y enchufe?

Llamamos así al conjunto de fenómenos físicos derivados del movimiento y la interacción entre cargas positivas y negativas.

Luis Otero
¿Cuál es el origen de las palabras electricidad y enchufe?

Llamamos así al conjunto de fenómenos físicos derivados del movimiento y la interacción entre cargas positivas y negativas. Curiosamente, su origen está en el ámbar, la resina fósil amarilla, ligera y quebradiza que se electriza por frotamiento y arde con facilidad, desprendiendo un olor agradable.

 

Y es que ámbar en griego se decía elektron, así que cuando hace 2.500 años Tales de Mileto descubrió que una barra de ese material frotada con una piel atraía objetos como trocitos de papel, llamó electricidad a la propiedad adquirida por la barra.

 

Por su parte, el origen de la palabra enchufe es la onomatopeya chuf, que representaba el ruido que producían los tubos de las calderas de vapor de las locomotoras. Por extensión se empezó a asociar el hecho de conectar una tubería o una manguera con otra con hacer chuf o chufar. El verbo creado se utilizó pronto como enchufar, que ya aparece registrado en el Diccionario de la Real Academia en el año 1884, después de que en 1848 se inaugurara la línea de ferrocarril Mataró-Barcelona, primera que hubo en nuestro país.

 

La extensión del término al mundo de la electricidad se llevó a cabo poco tiempo después, cuando los hablantes relacionaron las conexiones de los vagones con los cables de los modernos aparatos. El segundo significado de la palabra enchufe, como privilegio, prebenda, corruptela, se puso de moda durante la II República, aunque ya Miguel de Unamuno había escrito sobre el tema en los años 20.

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