¿Qué causa de muerte era la más habitual entre los conquistadores?

En la conquista del Nuevo Mundo, el hambre causó más bajas que los enfrentamientos con los indígenas.

Conquistadores

Los alimentos que llegaban en las naos que venían de España se acaban muy pronto. El tocino, la carne salada, las galletas, las aves y los cerdos pronto se convertían en auténticos artículos de lujo, sueños inalcanzables para los hambrientos conquistadores. En el segundo viaje de Colón llegaron a La Española los primeros labradores cargados de semillas de cereales y animales de crianza.

Cerdos, vacas, gallinas y, más tarde, ovejas podían encontrar en La Española y, después, en Cuba. Ambos enclaves del Nuevo Mundo conquistado se conviertieron en los mercados de abastecimiento de todas las expediciones a las costas americanas.

No era habitual que los indígenas pasaran hambre en tierras de tan generosa vegetación, algo que sí padecieron con conquistadores hasta que organizaron sus suministros de alimento en las colonias.

En el Perú precolombino, por ejemplo, se almacenaban reservas para comer durante dos años. Tan bien estaban organizados que, cuando llegaron los españoles, sus reservas de alimento almacenadas se perdieron a causa de la colonización, y la sociedad conoció por primera vez la penalidad del hambre que antes desconocían por completo.

En las islas del Caribe, los alimentos principales eran el maíz y la yuca, cuya harina se utilizaba para preparar pan. Pero, tras la conquista, pronto se impusieron en el Nuevo Continente los cultivos de los vencedores, sobre todo el trigo.

Cuando una hueste conquistadora se internaba en las selvas en busca de un rico país o de un tesoro imaginario, nadie sabía cuánto duraría la aventura que solía alargarse mucho más de lo previsto.

Como consecuencia, las provisiones se agotaban, algo que incluso sucedió en las expediciones más organizadas como la del menor de los Pizarro que partió en busca del País de la Canela con gran cantidad de víveres y tras meses vagando por las riberas del Amazonas emprendieron camino de vuelta acuciados por el hambre.

Muchos murieron de hambres, otros tuvieron que ingerir todo tipo de alimañas, y los más desesperados acabaron sacrificando y comiéndose a los indios.

 

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