¿Cómo se demostraba ser ciudadano romano?

La vestimenta o el latín, fueron algunos de los recursos que justificaban la ciudadanía romana antes de la aparición de los censos.

Decapitación de San Pablo

El primer paso para demostrar que uno era ciudadano romano era pronunciar la siguiente frase: “Civis Romanus sum. Pero junto a esta frase otros elementos como la vestimenta romana o un buen latín ayudaban a autentificar la procedencia.

Además, existían documentos que acreditaban la ciudadanía de manera oficial. En un primer momento esta estaba reservada a los que vivían en la ciudad de Roma, pero según se fue extendiendo el poder del Imperio, aparecieron sistemas de control de la ciudadanía más sofisticados. El primer paso fue establecer listas de censos, y desde el siglo I a.C. empiezan a aparecer diplomas (en tablas de bronce) que recogían la ciudadanía obtenida por los soldados extranjeros que habían hecho carrera en el ejército romano.

Los civiles, por su parte, contaban con una tabla de madera en la que aparecía recogido el registro de su nombre en los archivos. Además, cuando un nuevo miembro de la familia nacía, debían comunicarlo rápidamente.

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