¿Cómo fue el fraude piramidal más popular del siglo XIX?

Hija del periodista romántico Mariano José de Larra, Baldomera Larra fue el cerebro de una estafa piramidal en la España decimonónica.

Madrid en el siglo XIX
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En sus inicios como prestamista, algunos agradecidos la llamaron "madre de los pobres", aunque era más conocida como "La Patillas" por los dos tirabuzones que lucía pegados a las orejas.

Si le preguntaban en qué consistía su negocio, doña Baldomera contestaba: "Es tan simple como el huevo de Colón".

Rápidamente corrió por Madrid la fama de dicho negocio. Cada vez atraía a más clientes, por lo que fundó la Caja de Imposiciones, frente a la que se formaban largas colas.

Operaba a la vista de todos y pagaba un 30% mensual con el dinero que le daban los nuevos impositores. Todo esto ocurría en los años setenta del siglo XIX. Incluso llegó a prometer al que le dejaba una onza de oro que en un mes se la devolvería duplicada.

Se cree que llegó a recaudar 22 millones de reales y se calcula en 5.000 el número de afectados. Su fama trascendió fronteras y llegó a salir en periódicos extranjeros como Le Figaro de París y L’Independance Belge de Bruselas.

La quiebra le sobrevino en diciembre de 1876. Entonces, desapareció con todo el dinero que pudo. Entonces desapareció con todo el dinero que pudo. Dos años después se supo que vivía bajo falsa identidad en Auteuil (Francia). Se pidió su detención y extradición.

Una vez en España, se celebró un juicio. Adujo en su defensa que se fue porque acabó con menos ingresos que pagos por culpa de las informaciones negativas contra ella de la prensa.

La sentencia fue portada de El Imparcial y de La Época el 26 de mayo de 1879. Fue condenada a seis años de prisión. Sus colaboradores fueron absueltos. Baldomera lo sería poco después, gracias a una campaña de recogida de firmas, donde participaron desde gente sencilla hasta aristócratas. Muestra de su popularidad alcanzada son las canciones de la época como El gran camelo y Doña Baldomera.

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