¿Cómo fue el "Banquete del faisán"?

En cada convite medieval, el afán de ostentación por parte del anfitrión llevaba a multiplicar los platos.

El banquete del faisán

El récord de gran comilona le corresponde al Banquete del faisán, celebrado por el duque de Borgoña, Felipe el Bueno, en su palacio de Lille en 1454. Allí, cada servicio tuvo 44 platos, que colocaron en la mesa de modo que cada comensal iba tomando lo que más le apetecía.

Pero esta celebración no sólo tuvo la intención de contentar a sus invitados, sino que el monarca aprovechó para lanzar una Cruzada para recuperar Constantinopla, que había caído en manos del sultán Mohamed el Conquistador. Convocó a los caballeros del Orden del Toisón de Oro para presentarles la propuesta de reconquista.

Con este banquete el rey reanudó "el vot del faisán", una antigua costumbre medieval por la que la nobleza prestaba juramento sobre tan reputada ave.

En el curso de este banquete, el faisán asado se sirvió siguiendo la tradición: una dama ofreció el ave hermosamente decorada al caballero de mayor prestigio presente en la celebración.

Luego, se lo pasararía a la persona más digna y así, de mano en mano, hasta llegar al duque, que la trinchó.

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