Fascinantes femmes fatales

Muchas mujeres que no quisieron pasar de puntillas por este mundo se saltaron los límites impuestos a la vida femenina.

Theda Bara
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Se valieron algunas listas mujeres de sus encantos naturales para sacarle partido a la vida y estar por encima de las circunstancias.

Se lo montó bien Cleopatra en pos de sí misma y su reino a costa de engatusar primero a Julio César y luego a Marco Antonio, con quien vivió un estupendo tiempo de lujo y derroche.

Incluso en la Roma imperial escandalizó la vida que llevaba Clodia, famosa meretriz referida por Cátulo y Cicerón por su hermosura y sus tejemanejes.

Con una sencilla y sensual danza consiguió la bella Salomé lo que quería: la cabeza de san Juan Bautista en bandeja de plata. No tuvo que bailar ondeando su rubia cabellera Lucrecia Borgia, hija del papa Alejandro VI, para ser pieza esencial en el juego de poder de su valenciana familia en Roma, que, como se sabe, no se andaba con chiquitas.

De intrigas y enredos de palacio bien supo la guapa Teresa Cabarrús, hija de un ministro de finanzas de José Bonaparte, que urdió lo suyo en la corte gala e incluso precipitó la caída de Robespierre.

Parecen no ser tan probados los hechos que condenaron a muerte a la bailarina holandesa Margaretha Geertruida Zelle, la fabulosa Mata Hari, acusada de espía en favor de los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Cuentan que, prendados por su belleza, sólo cuatro de los doce soldados que la fusilaron, a los que había lanzado un beso de despedida, acertaron a dispararle.

Sin ser tan hermosa, la actriz Mae West supo ser mujer fatal de primera y disfrutar del sexo como ninguna otra mujer de su tiempo: "Cuando soy buena, soy muy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor".

Etiquetas: Anécdotas de la Historia, Curiosidades, Mujeres, Romanos

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