¿Cuáles han sido las peores gestas militares?

A lo largo de la Historia, algunos conflictos bélicos fueron liderados por militares poco afortunados en sus estrategias.

Jesús Hernández / S. M.
Napoleón

El personaje que acumula más capítulos anecdóticos en su biografía es sin duda Napoleón. De entre todos ellos, el que seguramente menos gracia le hizo al corso fue el de la dolencia que le impidió montar a caballo durante la batalla de Waterloo: unas inoportunas hemorroides que no le permitieron dirigir el choque desde su montura.

Para algunos, esa falta de movilidad le impidió tener una idea global de cómo discurría la batalla, lo que pudo ser determinante para la derrota final ante el duque de Wellington. Otro militar singular fue el inefable general norteamericano George Patton (1885-1945).

Durante la Segunda Guerra Mundial, en la Batalla de las Ardenas (diciembre de 1944), Patton necesitaba que hiciera buen tiempo para que pudiera actuar la aviación. Dispuesto a hacer todo lo posible por que así fuera, ordenó a su capellán, James H. O´Neill, que escribiera una oración para pedir a Dios que le concediera ese favor.

Así lo hizo el clérigo y el día siguiente amaneció con un tiempo soleado que permitió a los norteamericanos llevar a cabo un exitoso avance sobre los alemanes. Tras esa victoria, Patton condecoró a su capellán con la Estrella de Bronce.

Las grandes gestas militares han merecido páginas y más páginas en los libros de Historia, pero los grandes fiascos también merecen ser recordados. Uno de los primeros ejemplos de gran fracaso fue la expedición de castigo emprendida por el general romano Publio Quintilio Varo (50 a.C.-9) contra los pueblos germánicos, por orden del emperador Augusto.

En el año 9, Varo avanzó al frente de las invencibles legiones romanas, que nunca habían sido derrotadas. Pero un jefe imperial llamado Arminio fue el primero en alcanzar el honor de vencerlas, en el bosque de Teutoburgo.

Las arrogantes legiones cayeron en sucesivas emboscadas y la lluvia y el barro acabaron de convertir el bosque en una trampa mortal. Se cuenta que Augusto, al conocer la aniquilación de su ejército, exclamó: “Quintilio Varo, ¡devuélveme mis legiones!”.

Si el general Varo no estuvo muy acertado en el diseño de su campaña, mayor ineptitud pudo apreciarse en otro general, en este caso de la Guerra de Secesión (1861-1865). Los expertos coinciden en señalar al nordista Ambrose E. Burnside como uno de los peores militares de la Historia.

Su incompetencia le llevó a sufrir una inútil carnicería durante la batalla de Antietam. Se empeñó en tomar un puente para descubrir después que el río sólo tenía unos centímetros de profundidad. En la Batalla de Fredericksburg (1862) lanzó a sus tropas a un avance suicida al descubierto, y fueron aniquiladas. Pero su mayor derrota llegaría en la larga Batalla de Petersburg (1864). Allí hizo cavar un foso para colocar una carga explosiva, junto a las trincheras confederadas. Cuando ésta estalló, sus hombres se lanzaron por la rampa que conducía al enorme cráter resultante, pero la falta de previsión hizo que todos ellos quedasen allí atrapados y fueron tiroteados a placer desde lo alto por los sudistas.

Este último y definitivo fracaso hizo que Lincoln afirmase: “Sólo Burnside es capaz de transformar una victoria cierta en una derrota espectacular”. Pero la campaña militar de tintes más chuscos fue la emprendida por la flota del zar para castigar a los japoneses durante la guerra ruso-japonesa (1904-1905). Los protagonistas fueron los barcos rusos que zarparon de los puertos del Báltico rumbo al Pacífico, rodeando África.

Etiquetas: Curiosidades, Historia

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