¿Qué capital se construyó en cuatro años?

En 41 meses, de 1956 a 1960, se construyó Brasilia, actual capital federal del Brasil.

Catedral de Brasilia
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La construcción de Brasilia, durante el gobierno del presidente Juscelino Kubitschek, representó un hito de un nuevo país en el imaginario de los brasileños.

Con formas osadas y modernas en aquella época y hasta hoy, las obras del brasileño Oscar Niemeyer le dan a Brasilia una especial relevancia en la historia mundial del urbanismo y de la arquitectura.

Brasilia forma parte de ese particular grupo de urbes –como San Petersburgo, Washington D.C., Canberra o Putrajaya– que su planificación, construcción y urbanización tenía el fin expreso de usarse como capital o sede administrativa nacional –y no como un simple establecimiento creciente de población–, convirtiéndose rápidamente en una megalópolis de difícil organización y control de casi tres millones de habitantes.

El grupo de creativos de la construcción de Brasilia intentó desarrollar un modelo de ciudad “utópica” donde se pretendía eliminar las clases sociales.

Por esta razón, también se la conoce como "Capital de la Esperanza", título otorgado por el escritor francés André Malraux. Aunque en la actualidad dicho objetivo sólo se ha cumplido parcialmente, durante la construcción de la ciudad el igualitarismo sí se hizo realidad, ya que obreros y funcionarios compartían los improvisados campamentos y las comidas.

La capital brasileña es la única ciudad del mundo construida en el siglo XX a la que se le ha adjudicado (en 1987) el rango de Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco.

La ciudad fue construida sobre una base en forma de avión o ave que apunta al sureste, si bien su diseñador Lucio Costa insiste en que se buscó darle forma de cruz.

El terreno originalmente era árido e inhóspito. Se construyó una presa de agua en el área, a la vez que se iniciaron las obras de la ciudad.

Brasilia destaca por sus amplias avenidas, que encierran además de edificios públicos, dos barrios, uno al Norte y uno al Sur, que son divididos en las llamadas "supercuadras", que como su nombre lo indica agrupan enormes conjuntos de edificaciones. Cada supercuadra tiene apenas una entrada, y en la parte externa un comercio local. La parte central del complejo está formada por la plaza de los Tres Poderes, donde se encuentran el Palacio de Planalto —sede del poder ejecutivo—, el Palacio del Congreso —sede del Congreso Nacional— y el Palacio de Justicia —sede del Supremo Tribunal Federal—. La Plaza de los Tres Poderes equivale a la cabina de ese gran avión imaginario que sería el plano de la ciudad.

Etiquetas: América, Arquitectura
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