Un cronista llamado Goya

Aquelarre (1797)

La religiosidad fervorosa del pueblo llano en el siglo XVIII se mezclaba con la fe que depositaban en la magia y la superstición, siendo las prácticas de brujería algo habitural. El aquelarre protagonizado por el Gran Cabrón (una de las formas del demonio) recibe en manos de brujas ancianas y jóvenes un grupo de niños, con los que, según la tradición popular, se alimentaba.

Etiquetas: Arte, Historia, Historia de España

COMENTARIOS