Una inocente impostora de Churchill

Pocos años después del fallecimiento del primer ministro Winston Churchill, salió a escena una suplantadora sin pretensiones: Doris McKay.

María Fernández Rei
doris

Tras la muerte del político británico Winston Churchill en el año 1965, Doris McKay, una abuela escocesa, se quitó la dentadura postiza, se puso un puro en la boca, hizo un gesto ceñudo y vio reflejado en el espejo cómo se parecía su rostro al del gran estratega británico. Luego pidió prestado un traje y resucitó al legendario Primer Ministro.

 

McKay, que vivía en la ciudad escocesa de Selkirk, tenía setenta años cuando comenzó a disfrazarse de Churchill. La propia Doris explicó a los periodistas que para ella convertirse en el emblemático símbolo de la resistencia de las democracias frente al poder nazi era un simple hobby, sin ir más allá de eso.

 

Lo cierto es que era tanto su parecido que periodistas de la época confundían sus fotografías con las oficiales de Churchill. Cuando se daban cuenta, indicaban detrás de la imagen: “Doris McKay imitando a Sir Winston Churchill”.

Etiquetas: Historia, Personajes famosos, Políticos

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