Una campaña de concienciación contraproducente

El contagio de enfermedades venéreas aumentó en la II Guerra Mundial. Los aliados combatieron el problema con un controvertido panfleto.

Jesús Hernández / S. M.
El contagio de enfermedades venéreas aumentó durante la II Guerra Mundial.

Aunque el peligro de contagio de enfermedades venéreas estaba presente en la mayoría de escenarios de la Segunda Guerra Mundial, uno de los lugares en los que este riesgo era más acusado fue el sur de Italia. El hambre terrible que soportó la población de esta región en los últimos meses de la ocupación alemana llevó a muchas mujeres a ofrecerse a los soldados aliados a cambio de comida.

Según un informe de los Aliados, de 150.000 mujeres que habitaban en Nápoles, unas 42.000 se dedicaban a la prostitución.

Por toda la ciudad del Vesubio proliferaron los burdeles improvisados, que en muchos casos no eran más que grandes salones en los que los intercambios de favores se realizaban sin ningún tipo de intimidad.

La prostitución estaba muy extendida también por las calles de la ciudad, y era frecuente encontrar algún muchacho dispuesto a ofrecer la virtud de su hermana a cambio de una lata de comida.

La promiscuidad resultante provocó una violenta epidemia de gonorrea entre las tropas aliadas en el invierno de 1943-44.

Las autoridades militares aliadas, alarmadas, reaccionaron llevando a cabo una intensa campaña de concienciación, aunque ésta no fue suficiente para que los soldados tomasen las precauciones necesarias.

Pero, dentro de esta campaña, un elemento se revelaría un tanto contraproducente para el soldado que lo ponía en práctica. Se trataba de un pequeño folleto impreso en italiano en el que se podía leer en grandes letras: “No estoy interesado en tu sifilítica hermana”.

Ese papel debía ayudar a los soldados a esquivar las tentaciones que a diario se les ofrecían por la calle, pero en realidad se convirtió en fuente de inesperados conflictos.

Los soldados, al no dominar suficientemente el italiano, en ocasiones mostraban el papel a algún napolitano que les había abordado por cualquier otra razón o que simplemente les estaba saludando.

Evidentemente, al leer la referencia poco considerada hacia su hermana –sin duda, el insulto más ultrajante para un italiano meridional–, la ofensa era contestada con una vendetta inmediata...

Etiquetas: Historia, II Guerra mundial, Salud

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