Thor Heyerdahl: "Los océanos unen a la humanidad; no la dividen"

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A sus 85 años, Thor Heyerdahl, conserva un aspecto envidiable. Héroe de la Kon-Tiki, balsa de juncos con la que navegó desde Perú hasta Polinesia en 1947, este científico noruego estudia actualmente las pirámides de Chacona, en la localidad tinerfeña de Güímar, donde vive con su tercera esposa desde 1990. Defiende que pertenecen a una cultura anterior a la de los guanches, que las habría podido edificar tras haber contemplado este tipo de monumentos en el continente americano.


-¿Se considera más un científico o un aventurero?
-Desde que terminé la carrera de Biológicas he dedicado toda mi vida a la ciencia. Mi campo de estudio ha sido la reconstrucción del pasado desde una perspectiva multidisciplinar. En cuanto a la aventura, nunca he hecho nada por ella en sí, pero no la tengo miedo; al contrario, disfruto cuando se cruza en mi camino.

-Si tuviera que elegir una, ¿cuál cree usted que ha sido su mayor contribución a la ciencia?
-Probablemente, la más conocida: demostrar que los océanos no aislaron a las distintas culturas durante los últimos 5.000 años, ya que el hombre disponía de barcos que podían cruzarlos. Después de mis expediciones en embarcaciones de juncos, los investigadores aceptan que en los últimos 5.000 años los océanos han unido, más que dividido, a la humanidad.

-Observando sus investigaciones, se deduce que usted, más que demostrar hechos históricos, propone posibles alternativas a la historia oficialmente aceptada. Por ejemplo, no ha probado que un barco cruzara el océano Atlántico hace 5.000 años, pero ha demostrado que pudo hacerlo.
-Así es. Estoy convencido de haber refutado por completo la doctrina popular de que nadie era capaz de cruzar el océano en épocas preeuropeas. También he rebatido la afirmación en la que se basaban todos los estudios anteriores sobre las culturas del Pacífico: que debíamos excluir a los pueblos sudamericanos de la colonización de la Polinesia porque sus naves no podían llegar hasta allí. Asimismo he refutado el dogma de que las culturas primitivas de México y Perú no hubieran recibido información desde el Norte de África por el hecho de que cuando los europeos llegaron a América sólo contaban canoas y embarcaciones de juncos. E igualmente he desechado que los antiguos sumerios no hubieran podido tener contactos por vía marítima con el valle del Indo o con las orillas del mar Rojo.

-Y, sin embargo, sus colegas se han escandalizado con estas teorías...
-Los que me critican siempre me han atribuido teorías que nunca he sostenido: nunca he dicho que los egipcios fueran a México; lo que yo he afirmado es que se establecieron en los márgenes del Nilo y que colaboraron con los fenicios, que sí que eran un pueblo navegante. Siempre me han atribuido el haber dicho que los incas llegaron a Polinesia, cuando en realidad afirmo que fueron sobre todo agricultores que llegaron a la costa solamente tres generaciones antes que Pizarro. Los incas no tienen nada que ver con mis teorías; me he referido a las culturas preincaicas, que mis excavaciones arqueológicas en Túcume (México) han demostrado que eran de navegantes y existía comercio marítimo desde Panamá hasta Chile. Otra cosa que siempre dicen de mí es que niego que haya un elemento asiático en la cultura polinesia. Esto es absolutamente mentira (ligeramente enfadado). Con frecuencia he comentado que los polinesios actuales, con los que se encontraron los europeos, tienen sus raíces en el sudeste asiático. Los lingüistas lo han probado muy claramente estableciendo una relación entre la lengua de Malasia y la lengua polinesia. Pero todos estamos de acuerdo en que los pueblos del sudeste asiático se extendieron por las islas de Polinesia muy recientemente, alrededor del siglo XI antes de Cristo, porque todos hablan la misma lengua, sin grandes variaciones. Lo que yo sostengo es que los primitivos polinesios llegaron como un pueblo neolítico, sin cerámica, sin telares, sin el conocimiento del metal. En esas condiciones, no podían venir del sudeste asiático, porque las civilizaciones asiáticas de esa época estaban muy evolucionadas.

-¿Cómo llegaron entonces hasta Polinesia?
-Teniendo en cuenta las corrientes oceánicas y los vientos, la única forma de lograr esto para un pueblo neolítico sería cruzar el Ártico, alcanzar la costa noroeste de América y desde ahí viajar hasta Hawai. De hecho, cuando el capitán Cook llegó a Hawai, se encontró con que las canoas estaban construidas con madera del noroeste americano. Tan simple como esto. Por otra parte, alguien tuvo que llevar hasta allí la patata, el perro -porque no hay perros en Melanesia-, el junco, la primera piña y el primer tomate, y todo eso proviene de Sudamérica.

-¿Las leyendas de los nativos recogen algo al respecto?
-Todas coinciden en que los polinesios que llegaron hacia el siglo XI antes de Cristo se encontraron gente viviendo allí. Esa es la gente que yo creo que vino de Perú, y apoyo esto no sólo en el viaje de la Kon-Tiki, que probó que era posible, sino también con mis excavaciones de las culturas de la costa peruana, que demuestran un importante componente marino.

-En cuanto a su travesía en la nave Ra II, con la que cruzó el océano Atlántico desde Marruecos a las islas Barbados, ¿cree que efectivamente hubo contactos en la Antigüedad entre el Nuevo y el Viejo Mundo?
-La historia de la navegación es más antigua de lo que pensamos y cambió la civilización. Pienso que alrededor del siglo XII antes de Cristo, naves procedentes de lo que hoy es Cádiz, o de Lixus, en la costa atlántica de Marruecos, llegaron a América.

-También ha fijado su atención en una fecha que, a su juicio, es clave en la historia: el año 3.000 antes de Cristo. ¿Qué ocurrió en aquel entonces?
-Creo que algo dramático. Algo que hizo que la mayoría de las culturas existentes cambiaran de hábitat. Porque, en ese período, repentinamente, los faraones aparecieron en el Nilo, los sumerios se establecieron en Mesopotamia y en el Indo, y surgieron las principales culturas del mar Mediterráneo en Creta y Chipre. Todas estas civilizaciones poseían una cultura muy desarrollada, con sistemas de escritura avanzados e imágenes de reyes divinos que viajaban en barcos de juncos. Nadie sabe de dónde venían ni sabemos qué fue lo que los impulsó a viajar, pero todos ellos hablaron de una gran inundación. Así que creo que pudo haber cierta inestabilidad en el fondo oceánico que provocara grandes maremotos. Apoya esta teoría el que mis colegas hayan descubierto en Perú que la corriente de El Niño, que tiene un gran efecto sobre el clima, se originó alrededor del año 3000 antes de Cristo.

-¿Esa inundación podría ser el Diluvio Universal del que habla la Biblia?
-Sí, porque los judíos tomaron el mito del diluvio de los asirios, que a su vez lo tomaron de los sumerios. Éstos, en el texto escrito más antiguo que se conoce, dicen que el sol aconsejó a su rey, que no se llamaba Noé sino Ziusudra, que construyera una barca y que en ella montaran tanto su pueblo como los animales domésticos. Tampoco desembarcaron en una montaña, sino en la isla de Dilmún, en el Golfo Pérsico. Los asirios fueron los que dijeron que se detuvo sobre un monte del Kurdistán, tal y como después lo recogió el Génesis.

-Desde que en 1990 se instaló en Tenerife, con su esposa, está muy interesado en las pirámides de Chacona, en Güímar. ¿Qué resultados ha deparado hasta el momento el proyecto FERCO (Fundación para la Exploración y la Investigación de los Orígenes Culturales) que las estudia?
-Los investigadores canarios dicen que esas pirámides son piedras que pusieron unos campesinos. Estoy de acuerdo con ellos en que no son obra de los guanches, pero creo que pertenecen a una cultura anterior. Pudo ser alguien que estuvo en América, vio ese tipo de construcciones y, al regresar, las imitó.

-¿En qué se basa?
-En primer lugar, los investigadores canarios dicen que son construcciones recientes, de hace uno o dos siglos, pero nadie recuerda quién las hizo. En segundo lugar, los campesinos hacen muros con piedras del terreno cercano, pero las piedras de estas pirámides son volcánicas, y fueron traídas de otra parte de la isla. Además, la lava está cortada con fines estéticos. En tercer lugar, varios astrónomos las han examinado y su conclusión es que el pasillo de 150 metros que las separa está orientado perfectamente al solsticio de verano y es imposible, según ellos, que esto sea una coincidencia. Es decir, que sus constructores tenían conocimientos de astronomía y probablemente adoraban al Sol. Por otra parte, se han encontrado restos arqueológicos en su interior que, según la prueba del carbono 14, datan de entre el año 680 y el 1020.

-Hay quien afirma que las islas Canarias podrían ser parte de la mítica Atlántida, de la que se dice que se sumergió en el océano...
-Creo que los guanches no tienen nada que ver con los atlantes. Los guanches descendían de pueblos del norte de África que llegaron en barco. Sin embargo, sería erróneo despreciar la posibilidad de que haya existido una gran masa de tierra que se hundiera en el Atlántico, la Atlántida.

-¿Qué le hace pensar eso?
-En primer lugar, existe una plataforma continental en el Atlántico. En segundo lugar, se han hallado cantos rodados y sedimentos con plancton de agua dulce en el fondo oceánico y, a menos que haya un lago, no puede haber agua dulce. No tenemos constancia de que esto haya sucedido después de la aparición del ser humano, así que la ciencia tiene todavía mucho trabajo en esta cuestión.

-¿Qué tienen que aprender las sociedades modernas de las llamadas culturas primitivas?
-Mucho. En primer lugar, las culturas primitivas han encontrado una forma de coexistencia con el medio ambiente, una forma sostenible de vivir. Los madan, en los pantanos de Irak, que es el pueblo que más me ha impresionado de cuantos he conocido, han vivido durante 5.000 años en armonía con un entorno sencillo, a la ribera de un río. Entre ellos no hay pobres. Es una comunidad muy feliz y muy sana. Las culturas primitivas creen en su dios, cualesquiera que sean los nombres que le den, y siguen la moral que éste les marca. Pero no tienen delincuencia, porque no hay nada que robar y no hay necesidad de ello.

-Después de haber estado en contacto con tantas culturas, e incluso de haber navegado como lo hacían los hombres de hace varios milenios, ¿qué significado da usted a la palabra progreso?
-Para mí, progreso sería crear un planeta en el que no se muera de hambre la mitad de sus habitantes mientras el resto vive en la abundancia. Progreso sería que pensáramos primero en aquellos que tienen muchísimo menos y luego en progresar nosotros. Una vez que todos podamos sobrevivir, progreso sería continuar la investigación en medicina para curar todas las terribles enfermedades que amenazan a la humanidad, y luego avanzar en la música y en el arte para crear más belleza. No creo que sea progreso conseguir que nos sentemos en una silla y nos entretengamos después de apretar un botón. Y, desde luego, no pienso que sea progreso el hacer más y mejores armas.

-Como vecino de Canarias, ¿qué opina del proyecto del escultor Eduardo Chillida de horadar Tindaya, una montaña sagrada para los pueblos primitivos de la zona, para hacer un monumento?
-En modo alguno deseo interferir en la política local, pero siempre he sido de la opinión de que el Gran Espíritu al que llamamos Dios es el mejor artista del mundo.

-¿Cree que hubo extraterrestres que vinieron a este planeta y enseñaron a las civilizaciones antiguas?
-Puede haber vida semejante a la nuestra en otros sistemas solares, pero no creo que vinieran a la Tierra. Por ejemplo, hay gente que dice que las grandes líneas del desierto de Nazca, en Perú, fueron hechas por seres de otros planetas. En realidad, esas líneas fueron trazadas por los pueblos nazca. Son tan grandes para que sean vistas por su dios, el Sol. Es absurdo creer que seres tan inteligentes como para viajar desde varios años luz de distancia llegaran a la Tierra y se dedicaran a trazar líneas de piedras en un desierto.

-En sus memorias se vanagloria de no haber matado a ningún enemigo durante la Segunda Guerra Mundial, en la que defendió Noruega de los nazis. ¿Qué hubiera pasado de haber matado a alguien?
-Hubiera sido una herida muy profunda para el resto de mi vida. Siempre pensaría que a ese pobre alemán le habían ordenado que fuera a Noruega a que defendiera una posición, y pensaría en su madre, y en su familia, y en el hecho de que una vez que llegara la paz, hubiera podido ser mi mejor amigo. Y esto me ha pasado a mí. Después de la guerra, me he encontrado con hombres que fueron mis enemigos durante ella, y que ahora son mis mejores amigos.

-¿Con las armas modernas es más fácil que los seres humanos se maten?
-Sí, el progreso técnico permite matar sin ver la cara de tu enemigo, y eso lo hace mucho más fácil. Si ves el rostro de tu enemigo, no te atreves a dispararle. Tengo amigos que lo hicieron, y todavía sufren por haber visto el semblante de esos pobres chicos.


-A lo largo de su vida ha escapado muchas veces de la muerte. Para usted, es cuestión de librarse de la mala suerte, más que de buscar la buena suerte. ¿Puede dar alguna pista sobre cómo conseguir esto?
-Para responder a esa pregunta tiene usted que pasarse por la Facultad de Biológicas a la Facultad de Teología. Puede que ahí le den alguna pista.

-En sus memorias, alude constantemente a la voz de su aku-aku, ese espíritu consejero que le descubrieron los nativos de la Isla de Pascua, y que le ha guiado en muchos momentos de su vida. ¿Qué le dice, si es que le dice algo, sobre la muerte?
-(Se ríe) Mi aku-aku me dice: "cuando sueñas, recuerda lo seguro que estás de que lo que pasa es real y cómo luego, cuando te despiertas, piensas: qué estúpido soy, sólo era un sueño. Pues eso mismo te volverá a suceder cuando mueras".
Jaime López

 

Esta entrevista fue publicada en mayo de 2000, en el número 228 de MUY Interesante.

Etiquetas: Civilizaciones, Historia

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