Regreso de la División Azul a España

El 14 de marzo de 1943 la estación madrileña del Norte se engalanó con banderas españolas y alemanas para recibir a los voluntarios que meses antes habían partido a luchar contra la Unión Soviética.

La División Azul en la Estación del Norte de Madrid
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En 1941, una unidad española partió rumbo a la URSS a combatir junto a las tropas de Hitler a las órdenes del general falangista Agustín Muñoz Grandes.

En el primer viaje, el 13 de julio de 1941 hubo más voluntarios que plazas: se apuntaron 18.104 jóvenes españoles.

Si la instrucción tenía que ser de tres meses, el general Muñoz Grandes, a cargo de la División Azul, decía que eran españoles: que ellos la hacían en dos.

Si había que caminar 1.000 kilómetros desde Polonia al frente ruso, se hacía, pese al dolor de los pies y las botas inadecuadas. Si había que helarse en el invierno ruso, sin apenas protección y morir congelado, se moría, como les sucedió a bastantes.

Entre 1941 y 1943 en el frente del Este de la II Guerra Mundial combatieron unos 47.000 españoles, 5.000 murieron, hubo más de 10.000 heridos y más de 300 fueron hechos prisioneros por los soviéticos.

Habían salido de España con el cariño de la gente, aunque al pasar por Europa, sobre todo en Francia, los exiliados españolas les silbaban y había intercambio de insultos.

Algunos, fundamentalmente tropa, que habían hecho la guerra al lado de la República, fueron a Rusia a “limpiar el pasado” (en mayo de 1942 se decretó que cuatro meses de frente ruso o la repatriación por herida generaban la condición de “excombatiente” en el bando nacional). Y ya al final, en 1943, hubo conmutaciones de condena por prestarse a ir a luchar.

Los repatriados fueron objeto de recibimientos multitudinarios, especialmente los primeros, como fue el batallón que regresó el 14 de marzo de 1941.

Después, el cambio de signo de la guerra forzó a hacer recibimientos más discretos.

Los últimos batallones que regresan en abril de 1944 (con los aliados ya en Italia, etc.) lo hacen casi de tapadillo.

Fue en 1954 cuando regresaron los 248 divisionarios y afines prisioneros de los rusos, en el barco Semíramis, que llegó a Barcelona desde el puerto de Odesa fletado por la Cruz Roja francesa.

Etiquetas: Adolf Hitler, España, Franco, II Guerra mundial, URSS

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