Recetas creadas en las trincheras

Aunque la guerra ha hecho derramar ríos de sangre, no podemos olvidar las suculentas aportaciones con las que ha contribuido al mundo de la cocina.

Jesús Hernández / S. M.
Una mujer manipula uno de los primeros microondas (1947).

Las ideas culinarias salidas de un contexto bélico son tan desconocidas como sorprendentes, es lo que podríamos denominar gastronomía bélica. Por ejemplo, el origen de la salsa mahonesa hay que buscarlo en el asedio a Mahón en 1756 por los franceses, durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Allí, las tropas galas descubrieron esta salsa y regresaron a su país con la receta.

Las campañas del ejército francés en España también supusieron la popularización del consomé. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), los soldados franceses asaltaron la biblioteca del monasterio de Alcántara; entre los libros que se llevaron a Francia como botín había un recetario en el que figuraba un caldo denominado “consumado”, pasando así a la cocina del país vecino.

También en los ejércitos napoleónicos se sitúa el origen de las latas de conserva. Debido a la necesidad de encontrar un modo de avituallar a sus tropas durante sus largas campañas bélicas, Napoleón prometió 12.000 francos al que encontrara un procedimiento de conservación de alimentos. El maestro confitero Nicolás Appert consiguió este premio con la invención de la lata de conserva, pero lo que no se inventaría hasta 1858 fue el abrelatas, por lo que los soldados debían abrirlas con bayonetas, piedras o disparos de fusil.

Un aparato imprescindible en cualquier cocina, el horno microondas, también tiene su origen en al ámbito militar. En 1945, un ingeniero norteamericano, Percy Spencer, estaba investigando con un magnetrón para utilizarlo como radar. Un día, Spencer comprobó que se había fundido una tableta de chocolate que guardaba en un bolsillo. De ahí a idear un horno para aprovechar ese calor hubo sólo un paso; había nacido el microondas.

También el croissant fue creado en 1683 por los panaderos de Viena, para celebrar la victoria sobre los turcos que sitiaban la ciudad; su forma de media luna representa la insignia de la bandera otomana.

Etiquetas: Curiosidades, Historia, alimentación

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