Raoul Wallenberg, el Schindler sueco

Miles de judíos se salvaron de un destino fatal gracias a la intervención del diplomático sueco Raoul Wallenberg.

Raoul Wallenberg

Una de las desapariciones más sentidas de la Segunda Guerra Mundial fue la del diplomático sueco Raoul Wallenberg. Miles de judíos húngaros se salvaron de las garras de las SS gracias a su decidida intervención. Wallenberg se había dedicado durante la guerra a confeccionar pasaportes suecos para los judíos, de tal forma que éstos podían así salir del país sanos y salvos. Y, además, refugió a muchos en la embajada sueca. Pero, tras la entrada de las tropas soviéticas en Budapest, el rastro de Wallenberg se perdió. Nadie sabía lo que había ocurrido con él.

 

Un final injusto y triste

Durante diez años, los investigadores trataron infructuosamente de averiguar el paradero del diplomático. Sin embargo, los obstáculos que una y otra vez se encontraban en la rígida burocracia soviética hicieron temer que hubiera muerto a manos de los rusos. Los soviéticos reconocieron en 1957 que el sueco había sido llevado a Moscú, pero aseguraron que había fallecido de un ataque al corazón en 1947. Pero la verdad se supo en noviembre del 2000, cuando se confirmó que Wallenberg fue ejecutado por la KGB mientras se encontraba detenido en Moscú, al ser sospechoso de tener amistad tanto con los alemanes como con los norteamericanos.

Etiquetas: Alemania, Judíos

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