Preparativos de la II Guerra Mundial

El 30 de enero de 1933, Hitler fue designado nuevo canciller del Tercer Reich ante la envejecida figura del mariscal Paul von Hindenburg.

Muy Historia
Hitler

En ese preciso instante murió la república de Weimar y nació un régimen que conduciría a la guerra mundial y al horror del Holocausto. Ya no hubo trabas que limitaran la conducta inhumana de un gobierno que iba a poner en marcha la maquinaria exterminadora de Auschwitz, Treblinka, Sobibor y los demás campos de la muerte.

En 1938, cuando tenía todo el poder en sus manos, Hitler sublimó sus traumas de juventud al entrar victorioso en Viena y decretar el Anschluss, la anexión de Austria al Tercer Reich, lo que hizo que la popularidad del Führer alcanzara nuevas cimas, animando a miles de trabajadores a visitar Viena, Salzburgo y otras localidades austriacas. Los gitanos, los desafectos al nacionalsocialismo y millones de judíos pagaron con sus vidas el vertiginoso ascenso del régimen nazi. Muchos de ellos sucumbieron en los campos de exterminio, y algunos pocos, como el físico Albert Einstein, el psicoanalista Sigmund Freud o el escritor Stefan Zweig, pudieron escapar de Alemania y Austria y salvar la vida.

Tras el nefasto Acuerdo de Múnich, el conservador Chamberlain, primer ministro británico, y el presidente del Gobierno francés, el socialista Daladier, aceptaron lo inaceptable al entregar la provincia checa de los Sudetes a los alemanes a cambio de la solemne promesa de que Hitler no reclamaría ningún otro territorio. Pensaban que así frenarían una guerra que no deseaban. En la memoria del pueblo francés e inglés estaba todavía muy vivo el recuerdo de la Primera Guerra Mundial.
Pero Hitler les engañó. Firmó un tratado de no agresión con Stalin y dio la orden de invadir Polonia y recuperar el pasillo de Dantzig (una de las monstruosidades del Tratado de Versalles, ya que dejó incomunicados dos territorios alemanes para facilitar a los polacos un acceso al mar). Hitler estaba convencido de que Inglaterra y Francia no intervendrían. “Quién querría meterse en una guerra mundial por Dantzig”, se preguntó el Führer. Horas después, franceses e ingleses declararon la guerra a Alemania. El drama estaba servido.

Dos años antes de estallar la II Guerra Mundial, Stalin puso en marcha la maquinaria del Gran Terror (1937-1938), un período negro en la Historia de la URSS que estuvo marcado por la represión salvaje de bolcheviques, obreros, campesinos, militares e intelectuales. Ni siquiera sus allegados estuvieron a salvo de las purgas: a Stalin no le tembló el pulso cuando firmó la orden de fusilar al marido de Maria Svanidze, familiar de su primera mujer, Ketevan Svanidze; ni tampoco titubeó cuando mandó a la desolada viuda a un campo de trabajo. Su sobrina Kira Allilúeva, que recordaba a Stalin meciéndola sobre las rodillas y cantándole sus tonadas preferidas, fue apresada y condenada al exilio a instancias suyas.

Más información sobre el tema en el Dossier Lucha de titanes, escrito por Fernando Cohnen. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Hitler contra Stalin.

 

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Etiquetas: Alemania, Hitler, Segunda Guerra Mundial

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