Pío Baroja pudo triunfar en Hollywood

Pío llegó a interpretar sus propios libretos en el teatro, a escribir críticas de cine y a ver adaptaciones al cine de sus obras.

Pío Baroja en el cine

Pío Baroja se declaró siempre un entusiasta del cine, en una época en la que los literatos miraban con recelo y antipatía el séptimo arte.

Su primera relación con el celuloide fue en 1927, como crítico de cine en la Gaceta Literaria, donde compartía páginas con Luis Buñuel o Salvador Dalí.

Dos años más tarde, Francisco Camacho llevó a la gran pantalla la novela barojiana Zalacaín el aventurero, protagonizada por Pedro Larrañaga y Amelia Muñoz. Entre los actores secundarios asomaban dos rostros familiares: Pío daba vida a un sargento carlista y su hermano Ricardo encarnaba al tío Tellagorri.

A punto estuvo Baroja de emular a Antonio Banderas porque, tras el éxito de la película en España, la Metro Goldwyn Mayer solicitó una copia para distribuirla en EE UU.

Sin embargo, se produjo un incendio catastrófico en los laboratorios que estaban trabajando con ella y desaparecieron todas las copias del film. Fue el comienzo y el final de la carrera hollywoodiense de Pío.

En tres ocasiones más serían llevadas al cine las novelas del escritor. En 1946, Arturo Ruiz-Castillo dirigió Las Inquietudes de Shanti Andía –con Manuel Luna como protagonista– y el novelista, llevado por su permanente curiosidad, asistió a la mayor parte del rodaje.

Años más tarde, en 1955, se realizaba una segunda versión de Zalacaín el aventurero, dirigida por Juan de Orduña, pero Baroja nunca llegaría a verla estrenada.

En 1966, Angelino Fons rodó La Busca. Su sobrino, Pío Caro Baroja, ha heredado su admiración por el cine, medio en el que ha trabajado siempre como realizador y productor.

Etiquetas: España, Literatura, cine, escritores

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