Otelo Saraiva de Carvalho, el capitán de los claveles

El capitán Otelo Saraiva de Carvalho, al frente del ejército portugués, derrocó a la dictadura lusa sin disparar un solo tiro ni verter una gota de sangre.

LO/AA
Otelo Saraiva de Carvalho

Se llamaba Otelo Nuno Romao Saraiva de Carvalho y fue el principal responsable del plan operativo de la Revolución de los Claveles que acabó en 1974 con la dictadura de Marcelo Caetano en Portugal. La figura carismática del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) había nacido en 1936 en Lourenço Marques, capital de la entonces colonia portuguesa de Mozambique, y era capitán de infantería cuando se produjeron los sucesos de abril. Veterano, pese a sus entonces escasos 38 años, de la guerra en Angola, Otelo había vivido en carne propia el anacronismo de un régimen autoritario que mantenía un imperio colonial –Angola, Mozambique, Guinea, Santo Tomé, Cabo Verde, Timor y Macao– insostenible para un país como Portugal, económicamente atrasado y aislado de Europa.

El creciente malestar de los militares por una guerra que duraba ya 12 años y que los mantenía en los frentes africanos para sofocar las luchas independentistas resultó clave en el desarrollo de los hechos, porque casi cada familia portuguesa tenía un hijo combatiendo en África o un inmigrante en Francia o Canadá que huía de la contienda. Todo eso provocó un cambio sociológico en el ejército que la dictadura no supo ver. Los riesgos e incomodidades de la lucha y los bajos sueldos que percibían los jefes y oficiales alejaron a los hijos de las clases altas de la vocación de las armas y abrieron las academias militares a alumnos de origen humilde, muchos de ellos hijos de suboficiales y desde luego más próximos a los problemas de la sociedad que sus antecesores.

Otelo Saraiva era uno de ellos y pronto se significó entre los más activos del denominado Movimiento de los capitanes, creado en 1973 en torno a reivindicaciones corporativas pero que rápidamente adoptó un carácter político de contestación al sistema. Una vez decidido el derrocamiento del gobierno por la vía de las armas, las dimisiones el 13 de marzo del reformista de derechas Antonio Spínola y de Costa Gomes de los cargos más altos del ejército por negarse a mantener el apoyo a Marcelo Caetano precipitaron los acontecimientos. El Regimiento de Caldas da Rainha se movilizó rápidamente, pero pronto resultó sometido, con la consiguiente detención de sus cabecillas. Sin embargo era el preludio de la revolución desencadenada en la madrugada del 25 de abril y apoyada mediante un plan global y articulado que llevó la democracia a Portugal.

 

La última revolución romántica

La fecha para acabar con medio siglo de dictadura -25 de abril de 1974- fue fijada por Otelo Saraiva de Carvalho, que también se ocupó de transmitir las últimas instrucciones en clave a los conjurados. Él mismo había elegido la contraseña que daría inicio a la conjura: la canción Grândola, vila morena, de Xosé Afonso, prohibida por el régimen y que empezó a sonar a las 12 y media de la madrugada de ese día en Radio Renascença como señal de que la revolución había empezado. En pocas horas, columnas militares procedentes de varios lugares del país ocuparon pacíficamente los puntos estratégicos de la capital hasta que se produjo la rendición del dictador Caetano sin necesidad de disparar un solo tiro. En las calles se desató la euforia y civiles y militares se abrazaban con alegría incontenible. Las floristas y después la gente ofrecían de forma espontánea claveles a los soldados que éstos colocaron en la boca de sus fusiles; con ese gesto bautizaron la última revolución romántica de Europa e hicieron de esa flor el símbolo de un cambio político apoyado por la inmensa mayoría de los portugueses.

Por sus méritos como líder de la ocupación pacífica de Lisboa, Otelo fue nombrado miembro del Consejo de la Revolución y jefe del COPCON, fuerza encargada de detener los intentos contrarrevolucionarios que se produjeron, como el de Spínola. Las masas entusiasmadas con el papel que había jugado Saraiva en aquellos acontecimientos le ascendieron oficiosamente a brigadier general, nombramiento que no fue aceptado por los reformistas de Ramalho Eanes tras el Verano Caliente de 1975, en que se agudizaron las tensiones entre todos los sectores que habían apoyado el fin de la dictadura. Otelo era partidario de un modelo de democracia directa y participativa, calificado de anarcopopulista. En 1976, distanciado de comunistas y socialistas, se presentó sin el apoyo de los grandes partidos a la Presidencia de la República, donde obtuvo el 16% de los votos. A comienzos de los 80 fue acusado como autor moral de diversos atracos y atentados cometidos por el FP-25, brazo militar de la organización maoísta Fuerza de Unidad Popular que lideraba él mismo, por lo que fue condenado a 15 años en 1984. Finalmente, la condena fue acortada en base a su condición de héroe del 25 de abril. En la actualidad, Otelo Saraiva de Carvalho está retirado de la primera línea política.

Etiquetas: Portugal, Revolución

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