Ortega y Gasset (1883-1955)

Historia y razón. Defendía Ortega (aquí retratado por Zuloaga) que la Historia es el elemento más importante para los seres humanos.

F Cohnen / S. M.
Ortega y Gasset (1883-1955)
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Le influyeron los filósofos alemanes, entre ellos, Kant, Fichte, Nietzsche y Max Weber. Intentó reconciliar el racionalismo clásico con el vitalismo, que eran los sistemas de conocimiento que predominaban en la Alemania de preguerra. Pasó de puntillas por el pensamiento inglés y ridiculizó el francés. En su obra Las meditaciones del Quijote afirmó que la cultura alemana era la “cultura de las realidades profundas”, mientras que la latina no pasaba de ser la “cultura de las superficies”. Su orientación filogermánica se cimentó en su período de formación en Alemania, en las Universidades de Leipzig, Nuremberg, Colonia, Berlín y, sobre todo, Marburgo.

El principio de la vida. Inspirándose en Husserl, desarrolló su tesis sobre la relación del hombre con el mundo, una cuestión que resumió en su célebre frase “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, que aparece en su obra Las meditaciones del Quijote (1914). Ortega pensaba que la filosofía se encuentra unida a la palabra “circunstancia”. Siguió el método del perspectivismo, que para este pensador español es la forma que adopta la realidad para el individuo. La verdad absoluta, omnímoda, puede ser la suma de las perspectivas individuales.

Ortega postula que la esencia de la realidad no se reduce a la razón pura kantiana, sino a un principio originario fundamental, que es la vida. En ese sentido, la Historia es el elemento más importante para las personas. El individuo es historia y se va constituyendo a lo largo del tiempo. De esa idea parten los conceptos de “razón vital” y “razón histórica”.

La importancia de la razón. En su concepción filosófica, la razón vital es un nuevo tipo de razón. De ahí surge el sistema del raciovitalismo, que es otra manera de pensar que se apoya en este nuevo concepto, la razón vital, la que se va realizando en la vida. Si el ser humano se ve llamado siempre a dar razón de cuanto se cruza en su camino, más lo estará a dar razón de los hechos vitales que le afectan más decisivamente. Por ese motivo, Ortega establece una relación entre vida y razón. El ser humano, postula el filósofo, tiene que utilizar la razón para vivir, que no es otra cosa que un habérselas con el mundo y dar cuenta de él de un modo concreto y efectivo.

Versión cartesiana. Su sustitución del “pienso, luego existo” por “pienso, porque vivo yo, que soy un ser con el mundo”, y su tesis de la realidad auténtica del “pensamiento en acción” le llevaron a la noción del “ser-ejecutivo” y al “carácter ejecutivo de la conciencia”. “La sociedad es siempre la unidad dinámica de dos factores: minorías y masas”, escribió Ortega en La rebelión de las masas. La función del “hombre masa” no es otra que obedecer. “La masa ha venido al mundo para ser dirigida, influida, representada, organizada”, escribió el filósofo español. Esta obra fue una de las que le proporcionó más celebridad internacional.

 

El fundador de la Generación del 14

Nació en Madrid en 1883, en una familia vinculada a la política, la literatura y el periodismo. José Ortega y Gasset cursó estudios de derecho y de filosofía en la Universidad Central de Madrid. Posteriormente lo haría en otras universidades alemanas.

En 1913 promovió la Liga de Educación Política Española, cuyo manifiesto promulgaba la llegada de una nueva generación, la del 14, muy alejada del espíritu de la generación del 98. En 1923 fundó la Revista de Occidente, en la que dio cabida a los grandes cerebros del momento. Ayudó al advenimiento de la II República, junto a otros pensadores como Marañón y Pérez de Ayala, hasta que Ortega se distanció del régimen, cuando dijo “no es eso, no es eso”, refiriéndose a cómo se estaba desarrollando la II República. Cuando estalló la Guerra Civil firmó un manifiesto de apoyo al régimen legítimo, contra el cual se habían levantado un grupo de generales africanistas. Tras el exilio, volvió a España. En 1948 fundó con Julián Marías el madrileño Instituto de Humanidades. Murió siete años después.

Etiquetas: Historia, Personajes famosos

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