Munición en crisis

El consumo de municiones durante los primeros meses de la primera guerra mundial fue un problema serio para todos los beligerantes.

J. A. Guerrero / S. M.
Diferentes tipos de balas usadas por los franceses.

No hay que olvidar que las armas individuales eran ya fusiles de cerrojo capaces de efectuar disparos de repetición cargando en su mayoría peines de cinco proyectiles y que se hizo un masivo empleo de las armas automáticas, ametralladoras y cañones de tiro rápido.

Pero en Gran Bretaña la crisis fue especialmente grave. Para poner un ejemplo, durante toda la Guerra de los Bóers el ejército británico empleó 273.000 proyectiles de artillería, y entre el 15 de agosto de 1914 y el 15 de febrero de 1915, el BEF gastó más de un millón.

A finales de octubre, durante la batalla de Ypres, sólo quedaban en Francia 320 proyectiles para cada cañón de 18 libras; cada una de estas piezas gastaba unos 80 al día.

La escasez afectó a las relaciones entre los aliados hasta el extremo de que los franceses afirmaron no haber podido conseguir por ello una victoria en Aubers.

Las acusaciones de este tipo llegaron pronto a los titulares de prensa y fueron una de las causas de la caída del gobierno liberal británico, que hubo de ser sustituido por una coalición. Hasta tuvieron que crear un Ministerio de Municionamiento, cuya cartera recayó en David Lloyd George, aunque sus gestiones tardaron en surtir efecto.

Etiquetas: Curiosidades, Historia, Primera Guerra Mundial

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