¡Mueran los novios!

Hace 110 años, Mateo Morral atentó contra Alfonso XIII el día de su boda.

Atentado
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El 31 de mayo de 1906 contraían matrimonio en Madrid el rey Alfonso XIII y la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg. Durante el trayecto de regreso desde la iglesia de los Jerónimos –donde se habían casado– al Palacio Real, sufrieron un atentado en la calle Mayor. Cuando la comitiva pasaba el cruce con la calle San Nicolás, frente a la embajada italiana (actual Instituto Italiano de Cultura), el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba contra la carroza real. La bomba, de fabricación casera, estaba oculta en un ramo de flores que Morral arrojó desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba, en el cuarto piso del número 88 de la calle Mayor. Pero el artefacto tropezó con los cables del tranvía y, en lugar de caer sobre la carroza, explotó contra el suelo, matando a 25 personas y dejando heridas a otras 100; los reyes resultaron ilesos.

Como es de imaginar, el pánico cundió entre la muchedumbre que abarrotaba las calles. Morral aprovechó la confusión reinante para salir del portal y perderse entre el gentío, según parece ayudado por el periodista y activista republicano José Nakens, director del semanario satírico El Motín. Enseguida, la policía rodeó el lugar y encontró en la habitación donde se había alojado el anarquista una lujosa maleta de piel –era hijo de un rico comerciante textil de Barcelona– en cuyo interior se hallaron, entre otros efectos personales, varios frascos de sustancias químicas supuestamente utilizadas para la manufactura de la bomba y un plano de Madrid con el itinerario de la comitiva real marcado con lápiz.

Entretanto, Mateo Morral ya se había puesto en marcha para trasladarse a la cercana Torrejón de Ardoz, desde donde tenía organizado su regreso en tren a Barcelona. Sus planes, no obstante, se torcieron: el 2 de junio fue reconocido por varias personas en una venta cercana a Torrejón en la que se detuvo a comer. Los testigos avisaron a un guardia rural, Fructuoso Vega, que lo conminó a acompañarlo al cuartelillo de Torrejón. Morral se entregó aparentemente sin oponer resistencia, pero de camino al cuartelillo mató de un tiro al guardia y, a continuación, se suicidó de un disparo en el pecho. Al menos esa fue la versión oficial, que algunos investigadores ponen en cuestión.

Ya en aquel entonces hubo voces que dudaron de que Morral hubiese actuado en solitario, e incluso de que fuese realmente un anarquista y no un simple asesino a sueldo. Así, el mismísimo Pío Baroja afirmó que la bomba le había sido entregada al joven catalán diez días antes, procedente de Francia y envuelta en una bandera francesa, por el exmilitar y exministro de la Guerra durante la Primera República Nicolás Estévanez, que habría formado parte de una conspiración contra el monarca. Y es cierto que varios ministros de Alfonso XIII habían recibido anónimos anunciando el atentado, lo que había llevado a que se discutiera si debía continuarse o no con los festejos previstos. Sea como fuere, la resolución de estas incógnitas se la llevó Morral a la tumba.

Etiquetas: España, Europa, Monarquía, Reyes de España, conspiración, terrorismo

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