Margaret Thatcher, la Dama de Hierro

Hija de un tendero muy agarrado, Maggie consiguió liderar el partido conservador inglés, ser dos veces primera ministra y gobernar el país con mano de hierro.

Margaret Thatcher

No cabe duda de que uno de los objetivos del thatcherismo –el recorte del gasto público—tuvo sus orígenes en el trabajo que la futura primera ministra desarrolló siendo adolescente en la tienda de ultramarinos de su padre, Alfred Roberts, que abría sus puertas en un cruce de la minúscula ciudad de Grantham. En efecto, allí la hija pequeña de este concejal independiente que llegaría a ser alcalde en 1945 supervisaba los ingresos y los gastos. Alfred, un piadoso metodista nada manirroto, tenía mucho cuidado con gastar de más. Si la casa no dispuso de retrete ni de agua caliente hasta después de la guerra, durante sus primeros veinte años de vida Margaret (nacida en 1925), su hermana Muriel, el tacaño del tendero y su esposa, Beatrice, se asearon en una bañera estanca y sin desagüe.

Ya se ha dicho que a su padre le gustaba la política y Margaret, al año siguiente de llegar a Oxford para estudiar química, en 1944, ingresó en la Asociación Conservadora de dicha universidad. Ese mismo año hizo campaña a favor del Partido Conservador en las elecciones municipales y demostró extraordinarias dotes de oradora. ¿Sus ideas? Liberales: procedían de The Road to Serfdom (Camino de servidumbre), de F.A. Hayek. Más tarde estudió derecho –“el derecho forma parte de la novela de la libertad”, dijo en cierta ocasión– y se afilió a la Sociedad de Abogados Conservadores. Su dedicación a la abogacía, concretamente al derecho tributario –de nuevo las cuentas–, fue una buena idea, pues aquélla ha constituido siempre el círculo de influencia de los tories. Para rematar la jugada, se casó con un hombre rico: Denis Thatcher, alto ejecutivo de la industria petrolífera, militante conservador y quien más había de contribuir a la carrera política de la Dama de Hierro.

Bajo el liderazgo de Harold MacMillan, Margaret Thatcher se convirtió en parlamentaria por Finchley para tomar posesión de su escaño en la Cámara de los Comunes. Fue el comienzo de una exitosa carrera que en 1975 la llevaría a liderar el Partido Conservador. Alcanzado su objetivo, enseguida se reveló como “la mejor líder de la oposición que nunca haya visto el Parlamento”, según dijo en 1984 Francis Pym, uno de sus principales asesores.

 

Conservadora de pura cepa

La hora del triunfo llegó en mayo de 1979, cuando se convirtió en primera ministra y desalojó del poder al laborista James Callaghan. Segura de sí misma, en cuanto cruzó el umbral del diez de Downing Street dejó claro sus objetivos: controlar el gasto público y reducir el papel del gobierno, así como acabar con el paro y bajar los impuestos. Junto a Ronald Reagan, Maggie iba a revolucionar la política económica y exterior.

Durante su segundo mandato tras ganar las elecciones en 1987, Thatcher asistió complacida a la caída del Muro de Berlín en 1989. Después de ser sucedida en 1990 por John Major, Thatcher viajó a EE UU con motivo del octogésimo cumpleaños de su amigo Ronald Reagan y fue agasajada con una fiesta en el condado de Orange, en California. Entonces George Bush le otorgó la Medalla Presidencial a la Libertad, con la siguiente inscripción: “Para la hija del comerciante que transformó la nación a su voluntad”.

Etiquetas: Gran Bretaña, Mujeres, Políticos

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