Los escándalos de Amadeo con una bella joven en cada puerto

Una de las aventuras más sonadas de Amadeo I fue con Adela, hija del escritor Mariano José de Larra

Anabel Herrera / S. M.
Amadeo de Saboya

La insaciable busca y captura de jóvenes damas fue durante siglos una práctica habitual de los soberanos. En el XIX nos encontramos con anécdotas sobre infidelidades reales, como la del siempre ávido de féminas Amadeo.

El llamado Rey Caballero nació en Turín en 1845 y era hijo de Víctor Manuel II, rey de Piamonte-Cerdeña y de Maria Adelaida de Austria, biznieta de Carlos III de España.

La revolución de 1868 en nuestro país y el fin del gobierno de Isabel II llevó a que fuera el propio Parlamento el que tuviera la potestad de elegir un nuevo monarca. La mayoría de los votos fueron para Amadeo, que se erigió en rey de España.

El apuesto joven llegó a nuestro país dejando temporalmente en Italia a su mujer, María Victoria del Pozzo, y a sus dos hijos. Durante el día, Amadeo se mostraba como un gran político, conocedor de las leyes y fiel a la Constitución.

Sin embargo, cuando caía la noche, convertido en Don Macarroni I, salía de caza por los cafés madrileños, en busca de escarceos amorosos. Una de sus aventuras más sonadas fue la que mantuvo con Adela de Larra y Wetoret. La hija de Mariano José de Larra era diez años mayor que el soberano y probablemente estaba casada.

Los amoríos entre Adela –llamada la Dama de las Patillas por los dos espesos mechones de pelo de su rostro– y Amadeo enloquecían a la esposa del monarca. En una ocasión, una bella cantante de ópera italiana cantó en palacio. Al final del recital, Amadeo le hizo proposiciones indecentes y ella se marchó enojada, pero con un cheque de 30.000 francos en la mano.

Los periódicos de entonces publicaron que el Rey añadió un cero más a la cifra y que entonces la artista decidió pasar a cobrar el cheque en efectivo. En Santander, Amadeo tuvo relaciones con la mujer de un corresponsal del diario londinense The Times.

Cuando Adela se enteró, amenazó con publicar todas las cartas que le había escrito el Rey. El episodio se zanjó con Amadeo amenazándola con una pistola en la sien, la entrega de una sustanciosa suma de dinero y la expulsión de la joven de la capital.

Los escándalos del Rey fueron incrementándose hasta el punto de que sus adversarios airearon un turbio asunto: años atrás supuestamente lo habían pillado en un parque público de Turín manteniendo relaciones sexuales con un niño. Amadeo aguantó en España sólo dos años y abdicó porque, según él, los españoles eran “ingobernables”.

Etiquetas: Curiosidades, Historia

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