Las mujeres del Ejército Rojo

Las mujeres parecían reunir las cualidades ideales: paciencia, sigilo, precisión, resistencia y habilidad de tiro.

Muy Historia
mujeres
Ver artículo Podcast: el papel de las mujeres en la Segunda Guerra Mundial

Con una ventaja añadida: poder disfrazarse, por ejemplo de campesinas, y así pasar desapercibidas por territorios controlados por el enemigo y acercarse a sus dianas preferidas, los oficiales nazis.

Todo ello las hacía especialmente peligrosas. Tanto, que los alemanes tenían instrucciones de ejecutarlas al instante en caso de capturarlas. Aun así, muy pocas fueron apresadas, pues se guardaban una última bala para usar en caso extremo con ellas mismas. Se calcula que sólo sobrevivió una cuarta parte de cuantas salieron de la Escuela.

A todas las movían las ansias de destruir al invasor. Así se sinceraba, en una carta a su familia, Natasha Kovshove: "Mi odio y desprecio por las malditas bestias fascistas crece más fuerte cada día, con cada batalla… Apuntaré a las alimañas. Dispararé bala tras bala contra sus repugnantes cráneos…".

Entre las francotiradoras más conocidas figuran Maria Ivanova Morozova y Nina Alexeyevna Lobkovskaya. Y también Natalia Kovshova y Maria Polivanova, que formaban equipo: Maria era asistente de tiro, es decir, informaba de las variables climáticas o la proximidad del blanco a su compañera, que era quien disparaba. Pero la más temida y mortífera actuaba en solitario: Lyudmila Pavlichenko, que dado su poco peso se ocultaba con frecuencia en las copas de los árboles. Combatió en Odesa y en el sitio de Sebastopol, en la península de Crimea, y acumuló 309 bajas confirmadas, incluidas las de 36 francotiradores germanos. Una cifra récord, más teniendo en cuenta que dejó de luchar en junio de 1942, cuando fue herida por fuego de mortero. Ya no volvió, pero entrenó a cientos de francotiradores.

Aunque no fue el ámbito donde más destacaron, también hubo mujeres en los tanques T-34; entre las más destacables, Aleksandra Samusenko y Mariya Oktyabrskaya. Aleksandra tenía experiencia previa como combatiente, pues había participado en la Guerra Civil española y en la llamada Guerra de Invierno, que estalló cuando la URSS invadió Finlandia. Como comandante de tanque tomó parte en la batalla de Kursk, uno de los mayores enfrentamientos de la contienda. Falleció durante el asalto del Ejército Rojo a Berlín.

El caso de Mariya Oktyabrskaya resulta más curioso. Se interesó por la vida militar tras casarse con un oficial y, aparte de formarse como enfermera, aprendió a manejar armas y conducir vehículos. Tras la muerte de su marido en el frente, vendió cuanto poseía para poder costear la fabricación de un T-34 y, a cambio, solicitó pilotarlo. Ingresó, como conductora y mecánica, en la 26ª Brigada de Tanques y no tardó en entrar en combate.

Más información sobre el tema en el artículo Voluntarias en el frente, escrito por Laura Manzanera. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Hitler contra Stalin.

Si quieres conseguir este ejemplar, solicítalo a suscripciones@gyj.es o descárgatelo a través de la aplicación de iPad en la App Store. También puedes comprarlo a través de Zinio o de Kiosko y Más.

Y si deseas recibir cada mes la revista Muy Interesante en tu buzón, entra en nuestro espacio de Suscripciones.

 

Etiquetas: Guerras, Mujeres, Segunda Guerra Mundial, URSS

COMENTARIOS