La vida en negro de Edith Piaf

La preciosa voz de Edith Piaf fue lo único realmente angelical en su vida, el resto fue una sucesión de desgracias, desde su terrible infancia hasta sus adicciones

LO/AA
Edith Piaf

Desde luego, no puede decirse que Edith Giovanna Gassion, que pasó a la historia como Edith Piaf, tuviese una feliz infancia. Esta parisina nacida a finales de 1915, era hija de un acróbata y una cantante que, según la leyenda y en contra del certificado de nacimiento –que menciona un hospital–, dio a luz bajo una farola. Criada por su abuela materna –algunas biografías aseguran que le daba vino mezclado con leche para calmarla– y por la paterna, que regentaba una casa de prostitución, Edith demostró tener una excepcional voz. Junto a su padre llevó una vida ambulante y próxima a la pobreza, a menudo consumiendo lo poco que ganaba en alcohol, hasta que en 1935 fue contratada por Louis Leplée, director de un cabaret de París conocido como Le Gerny’s.

Ese mismo año, apenas recuperada de la muerte de su hija de 24 meses por meningitis, Edith comenzó su carrera musical. En 1936 grabó su primer disco –Les mômes de la cloche–, pero su estreno como cantante profesional no se produciría hasta 1937, de la mano de su mecenas y amante, el compositor Raymond Asso. Tras su debut en el teatro ABC de París se convirtió en una estrella del music-hall, lo que la catapultó a la fama.

Sus apariciones en la radio, el teatro y el cine tuvieron un rotundo éxito y Piaf –esto es, gorrión, un nombre que le dieron por su aspecto desvalido– se convirtió en la que aún hoy es posiblemente la cantante francesa más famosa de la Historia. En la Francia ocupada, sus intervenciones en los clubes eran seguidas con atención, y de ella se dice, incluso, que colaboró en la fuga de varios prisioneros franceses del campo de concentración Stalag III, cerca de Berlín, proporcionándoles documentación falsa. En 1945 escribió su canción más conocida, La vie en rose.

El inicio de su caída se produjo precisamente en la cima de su popularidad. En 1948, durante una gira en Nueva York, había comenzado una relación con el que sería el amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan. Éste falleció en un accidente de avión al año siguiente cuando acudía a su encuentro. La desgracia dejó abatida a Piaf, que se volvió adicta al alcohol, la morfina y otros analgésicos. El actor Marlon Brando, el músico Georges Moustaki o el cantante Jacques Pills –con el que estuvo casada entre 1952 y 1956– se contaron entre sus romances. Pero a la par que su popularidad crecía en todo el mundo se deterioraba su salud, que se había resentido aún más desde el accidente automovilístico que había sufrido junto con el cantautor Charles Aznavour en 1951. El paso por varias clínicas de desintoxicación sólo mejoró su estado transitoriamente y en 1959, el mismo año en el que se le diagnosticó un cáncer hepático, perdió el conocimiento durante una interpretación en la Gran Manzana.

Rápido declive

En 1962, enferma e incapaz de dejar sus adicciones, volvió a casarse, esta vez con un cantante de 26 años. El 10 de octubre de 1963, Piaf falleció en Plascassier, en la Costa Azul, como consecuencia de una cirrosis. El arzobispo de París se negó a oficiar la misa a causa de su vida libertina, pero eso no impidió que acudieran al funeral decenas de miles de personas que colapsaron la capital francesa.

Etiquetas: Arte, canto

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