La obra póstuma de Kafka

El escritor Franz Kafka murió en Kierling (Austria) el 3 de junio de 1924, a los 40 años de edad, a causa de las complicaciones provocadas por la tuberculosis.

Kafka
Ver galería Los libros más vendidos de la historia

Kafka nació el 3 de julio de 1883 en Praga (Imperio austro-húngaro en aquel entonces). Escogió la lengua alemana –que había aprendido en el Instituto Alemán de Praga– para escribir sus obras, caracterizadas por un enfoque experimental que provocaron una profunda renovación de la novela europea en las primeras décadas del siglo XX. Dejando atrás, definitivamente, la corriente decimonónica de la narrativa realista.

Kafka sólo publicó algunas historias cortas durante toda su vida, una pequeña parte de su trabajo, por lo que su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte. Poco antes de su muerte, le dijo a su amigo y albacea Max Brod que destruyera todos sus manuscritos. Brod no le hizo caso y supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos que tenía. La compañera final de Kafka, Dora Diamant, cumplió sus deseos pero solo en parte: guardó en secreto la mayoría de sus últimos escritos, entre ellos 20 cuadernos y 35 cartas, hasta que la Gestapo los confiscó en 1933. La búsqueda de los papeles desaparecidos de Kafka aún continúa en varios países.

En 1917, comenzó a sufrir de tuberculosis, lo que requeriría su convalecencia frecuente, en la que estuvo apoyado por su familia, sobre todo por su hermana Ottla. A pesar de su temor a que le consideraran repulsivo tanto física como mentalmente, impresionaba a los demás por su bondad infantil, orden, austeridad, comportamiento tranquilo, inteligencia y un sentido del humor seco.

Kafka sufrió de depresión clínica y fobia social durante toda su vida. También padeció de migrañas, insomnio, estreñimiento y otras dolencias generadas por la ansiedad, que intentó contrarrestar estos síntomas con un régimen naturópata, dieta vegetariana y un consumo de grandes cantidades de leche sin pasteurizar (lo que pudo provocarle tuberculosis).

Cuando su enfermedad empeoró, volvió a Praga y luego fue al sanatorio del doctor Hoffmann en Kierling, cerca de Viena, donde finalmente murió el 3 de junio de 1924. La enfermedad de garganta de Kafka le impedía comer debido al dolor, y al no existir terapia intravenosa en esa época no había ningún modo de alimentarle. Su cuerpo fue enviado a Praga (República Checa), donde fue enterrado, en el Nuevo Cementerio Judío.

Etiquetas: Literatura, Personajes famosos, escritores

COMENTARIOS