La muñeca hinchable nazi

El Führer encargó una muñeca hinchable para que los soldados alemanes satisficiesen sus necesidades sexuales.

Jesús Hernández / S. M.
Muñeca actual, de proporciones similares a Borghild.
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En junio de 2005, los diarios más prestigiosos y algunos noticiarios televisivos se hicieron eco de una revelación sorprendente: Hitler encargó durante la Segunda Guerra Mundial la fabricación de una muñeca hinchable que se repartiría entre los soldados alemanes para que pudieran satisfacer sus necesidades sexuales en el frente sin riesgo de sufrir el contagio de una enfermedad venérea.

La idea era que cada soldado cargara con una muñeca en su mochila junto con el resto de los objetos vitales para su supervivencia.

Al parecer, en 1940, el dictador pidió al doctor danés Olen Hannussen que creara un prototipo de muñeca en plástico galvanizado, que sería más tarde fabricada en Dresde.

La muñeca nazi, obviamente, tenía que ser rubia, blanca y de ojos azules. Según una supuesta carta del Führer dirigida a Hanussen, debía tener una altura de 1,76m., labios y pechos grandes, piernas, brazos y cabeza articulada y un ombligo bien diseñado. Se le bautizó con el nombre de Borghild, extraído de la mitología nórdica.

El equipo del proyecto Borghild –formado por un escultor, un especialista en materiales sintéticos, un peluquero y un mecánico– se enfrentó al reto de diseñar una muñeca que tuviera una textura igual a la piel y los órganos sexuales, y de apariencia realista.

El equipo logró que las atletas germanas Wilhelmina von Bremen y Annette Walter prestaran sus cuerpos para que sirvieran de modelos. No lograron, sin embargo, que la bella actriz Käthe von Nagy se prestara para hacer un molde de bronce con el fin de dotar a la muñeca de sus hermosos rasgos; comprensiblemente, la artista se negó a que sus angelicales facciones pasaran por las manos de todos los soldados alemanes.

El equipo llegó a desarrollar polímeros especiales similares a la piel y presentó en 1941 tres tipos de muñecas de diferentes alturas. El proyecto se vio frustrado cuando los bombarderos aliados destruyeron la fábrica que había recibido el encargo de producir en serie la Borghild.

Sin embargo, hay que advertir al lector que, pese a que esta historia fue dada por cierta por todos los medios de comunicación, en realidad carece de cualquier base documental. Son muchas las dudas que encierra esta noticia, publicada por primera vez en el diario sensacionalista alemán Bild.

Etiquetas: Curiosidades, Historia, Hitler

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