La gran aventura africana

El explorador británico Livingstone fue designado por la Royal Geographical Society para buscar el nacimiento del Nilo en 1865.

I. Rámila/S.M
Aventura africana

A finales del siglo XX, el interior del continente africano continuaba siendo un gran desconocido y sus costas eran las únicas tierras debidamente cartografiadas. Todavía tuvo que llegar una nueva generación de exploradores para que el mundo supiera lo que se escondía en aquellos vastos territorios.

De ellos, el más importante fue el doctor David Livingstone. Nacido el 19 de marzo de 1813, su primer contacto con África se produjo en la primavera de 1841, cuando decidió predicar el cristianismo en el interior del continente. Gracias a él fueron conociéndose nuevas culturas, a la vez que descubría accidentes geográficos tan relevantes como las cataratas Victoria o el extremo sur del lago Tanganika.

Ni la enfermedad, ni los ataques de animales o tribus hostiles pudieron con la tenacidad de este hombre que llegó a permanecer 32 años en África, moviéndose incesantemente por selvas y desiertos.

Además, su aportación a la Ciencia le granjeó un lugar de honor en la abadía de Westminster a su muerte en 1873.

Su huella fue seguida por otros aventureros como Burton y Speke, cuya meta más importante consistió en descubrir el nacimiento del río Nilo: las Montañas de la Luna.

El viaje transcurrió durante 1857 y en él estuvieron a punto de fallecer ambos. Cuando regresaron a Inglaterra, Speke defendió acaloradamente haber localizado el nacimiento.

Y aunque se equivocara en ese hallazgo, los dos ingleses contribuyeron decisivamente a completar el conocimiento del continente negro, junto a otros nombres ilustres como Manuel Iradier o Henry Stanley.

Etiquetas: Exploradores, Historia

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