La farsa de Enric Marco.

Hasta que se demostró que él no había pisado un campo de concentración, Marco representó a los republicanos deportados por los nazis.

S. M.
Marco en el campo de concentración de Gusen (Austria)

Llegábamos en trenes infectos, nos desnudaban y sus perros nos mordían”, recordaba con lágrimas en los ojos Enric Marco, evocando su paso por los campos de concentración nazis de Flossenburg y Mauthausen. Mentira.

El verbo que deberíamos utilizar en lugar de “recordar” es “inventar”. Marco no podía rememorar nada de su paso por un campo de concentración nazi porque nunca había pisado uno.

Durante casi 30 años, este catalán jugó a ser una víctima del nazismo y llegó a presidir la asociación Amical de Mautahusen, una plataforma desde la que realizaba un amplio trabajo divulgativo.

Daba una media de mil charlas anuales, en las que relataba con todo tipo de detalles morbosos las vejaciones a las que había sido sometido por los militares nazis. La farsa de Marco duró de 1978 a 2005, cuando fue desenmascarado por el historiador Benito Bermejo.

La versión que Enric Marco daba de su biografía comenzaba en Barcelona, de donde había huido a Francia durante la Guerra Civil.

En la Marsella colaboracionista habría sido detenido por los alemanes en 1941 y deportado a los campos de concentración de Flossenburg y Mauthausen, hasta que fue liberado en 1945.

El historiador Benito Bermejo fue el primero que dudó de esta versión al descubrir que Marco no figuraba en ningún archivo de Flossenburg: “Enric no pudo ser detenido por la GESTAPO en 1941, ya que, en esa fecha, Marsella no era una zona ocupada por los nazis y los republicanos no eran entregados a los alemanes”.

Bermejo mostró sus descubrimientos a la agrupación de deportados españoles que, inmediatamente, le hicieron dimitir de su cargo.

¿Cuál era la biografía real de Marco? El impostor había partido voluntariamente a Alemania en 1941 en una expedición de trabajadores españoles. Fue detenido por el nazismo en 1942 y encarcelado hasta 1943, cuando regresó a España.

En su defensa, Marco alegó que no mentía por maldad, sino para captar mayor atención. “Mentí para resaltar la verdad. ¿Debo pedir perdón por eso?”, se preguntaba. Allá cada uno con su conciencia.

Etiquetas: Historia, Nazis

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