La eliminación de Trotski: Operación Pato

El español Ramón Mercader le asesinó el 21 de agosto de 1940.

Muy Historia
Trotski

En su búsqueda de poder absoluto, Stalin no aceptaba competencias ni discrepancias. Uno a uno fue eliminando a todos los miembros destacados de la vieja guardia soviética, antiguos camaradas de Lenin, que podían hacerle sombra. El primero contra el que actuó, pues era el de mayor prestigio, fue Lev Davídovich Bronstein, conocido como Trotski.

 

Tras ser destituido de la jefatura militar, fue después expulsado del partido, deportado a Kazajistán y, finalmente, desterrado de la Unión Soviética. Primero residió en Turquía, luego pasó a Francia, de ahí a Noruega, hasta que, finalmente, recaló en México a principios de 1937. Durante su periplo no cejó en el activismo político revolucionario, así como en las críticas furibundas a Stalin, al que acusaba de dictador asesino y de llevar al país de vuelta al capitalismo.

 

Por su parte, Stalin respondió aniquilando físicamente a todo familiar y amigo que Trotski hubiera dejado en la URSS, y a cualquier sospechoso de disidencia. Sin embargo, el dictador soviético no estaba satisfecho. El prestigio de Trotski era grande y por donde pasaba lograba reunir a miles de seguidores que escuchaban sus tesis y sus denuncias.

 

Ni las acciones de desprestigio, activadas por los distintos partidos comunistas a las órdenes de Moscú, ni la persecución que los servicios secretos soviéticos hacían de sus familiares fuera de la URSS lograban enmudecer al creador del Ejército Rojo. Por ello, Stalin decidió urdir un plan para asesinarlo. No obstante, no iba a ser tarea fácil, pues Trotski, consciente de que su vida pendía de un hilo, contaba con un buen número de guardaespaldas.

 

Siguiendo órdenes directas de Stalin, Pavel Anatolyevich Sudoplatov, director del departamento de Operaciones Especiales, activó la Operación Utka (Pato), nombre en clave que denominaría la conspiración para acabar con la vida de Trotski. Fruto de ella sería un primer atentado que se realizó en mayo de 1940, cuando un grupo de unos veinte sicarios entró en la casa del exiliado ruso y disparó contra la cama donde creían que dormía junto a su esposa.

 

Intento fallido

La acción fue perpetrada con la complicidad de uno de los guardaespaldas que, en realidad, trabajaba para Moscú. Cosieron la habitación a balazos, pero la pareja se había refugiado en un recodo del dormitorio y salió ilesa, lo que dio tiempo a que sus escoltas hiciesen huir a los agresores.

 

Esta acción puso mucho más en guardia a Trotski y obligó al NKVD, el servicio secreto soviético, a emplear un método más sutil en el que ya venía trabajando desde hacía años como alternativa. Para ello, activó un plan de reserva que estaba ya preparado por si fallaba el anterior.

 

El comunista español Ramón Mercader del Río fue el encargado de acometer la operación. Reclutado desde 1938 por el NKVD, fue rescatado por su madre, Caridad del Río, importante agente soviética, del frente de batalla en la Guerra Civil española y llevado a Francia. Allí fue entrenado e introducido en los círculos trotskistas galos bajo la falsa identidad de un periodista belga de nombre Jacques Mornard, respaldada con documentación falsa.

 

Los buenos modales de Mercader, además de su porte elegante y atlético (dominaba la equitación y medía 1,85 metros), su exquisita educación y su perfecto conocimiento del inglés y del francés, le abrieron muchas puertas y logró convertirse en amante de la hermana de la secretaria de Trotski, la norteamericana Silvia Ageloff, simulando interés en el pensamiento del político exiliado.

 

En agosto de 1939 viajó a Nueva York, junto a su madre, para reunirse con su novia, y a los pocos meses viajó a México, también con Caridad. Aprovechando su relación personal con Silvia, logró ser presentado al político muy poco después del atentado de mayo. Una vez más, su encanto personal y el hecho de que actuase en solitario le permitieron ganarse la confianza del entorno de Trotski.

 

Trotski

Tras frecuentar varias veces el domicilio del exiliado, y con la excusa de que le revisase un texto que pretendía publicar, logró quedarse a solas con Trotski la tarde del 21 de agosto de 1940. En ese momento, sacó un pequeño piolet que llevaba escondido bajo el abrigo y se lo clavó en el cráneo. El líder ruso permaneció en coma durante un día y murió a causa del brutal golpe.

 

Ramón Mercader, atenazado por lo sucedido y por los gritos de la víctima, fue incapaz de huir y montar en el coche que lo esperaba a la puerta de la finca y en el que estaba su madre. Al ser encarcelado, nunca confesó su identidad y dijo actuar movido por el simple desengaño personal. Fue condenado a veinte años de prisión y hasta 1953 su identidad no fue descubierta, cuando apareció su ficha policial a raíz de una detención que había sufrido en Barcelona en 1935. A partir de ese momento, comenzó a recibir visitas de comunistas fieles a Stalin, como Pablo Neruda, Margarita Nelken y otros exiliados españoles; incluso Sara Montiel le tejió un jersey de lana que le llevó a la prisión.

 

Galones para un asesino

Cuando salió de la cárcel en 1960 viajó por vez primera a la Unión Soviética y, aunque ya había muerto Stalin, fue honrado por su acción como miembro de la Orden de Lenin y con la máxima condecoración, la de Héroe de la Unión Soviética, aunque de modo anónimo, bajo el nombre de Ramón Paulovich López. Obviamente, era un personaje molesto para Moscú pues recordaba lo más negro de su Historia, aunque siguió como miembro activo del KGB, donde alcanzó el grado de coronel. Ya enfermo, en 1974 recibió permiso para instalarse en Cuba y allí se trasladó con su segunda esposa.

 

En 1977, al reinstaurarse la democracia en España, se dirigió a Santiago Carrillo para pedirle permiso para volver a España, pero el dirigente comunista español le dijo que a cambio debía explicar toda la verdad sobre el asesinato de Trotski. El catalán se negó, aduciendo que jamás sería traidor a sus principios ni renegaría de sus acciones pasadas.

 

Mercader murió a los 65 años en Cuba, víctima de un cáncer. Corrió el rumor de que la enfermedad había sido provocada por un reloj, regalo del KGB, contaminado de polonio radioactivo. Se encuentra enterrado en el cementerio de Kuntzevo (Moscú) con su nombre falso, en el área reservada a los héroes de la Unión Soviética, entre los que están los espías más famosos que sirvieron al régimen.

  

Etiquetas: Curiosidades, Historia

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