La CIA y sus manejos en la sombra

El apoyo de Filipinas, en el caso de Indonesia, y de Nicaragua, en el caso de Cuba, estuvo siempre respaldado por la previsible intervención masiva de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

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Si en el primer caso la amenaza funcionó, no sucedió así con Fidel Castro, que salió reforzado tras una victoria aplastante en la Bahía de Cochinos. Un año más tarde, la CIA llegó a planificar un "autoatentado", la Operación Northwoods, con la intención de justificar ante la opinión pública estadounidense una acción militar. Las negociaciones con la URSS para solucionar la crisis de los misiles, en otoño de ese mismo año, arrancaron a Kennedy el compromiso de no volver a atacar a Cuba.

Ese mismo año de 1961, Kennedy iniciaba modestamente una acción encubierta que se iría complicando hasta convertirse en uno de los mayores conflictos del siglo XX: la guerra de Vietnam. Sus órdenes específicas exigían el envío de agentes a Vietnam del Norte en misiones de recogida de información, la infiltración de equipos, supuestamente civiles, para crear redes de resistencia, bases secretas y grupos de sabotaje y la realización de "ataques menores". No contento con ello, también ordenó efectuar vuelos de aviones sin identificación en misiones de propaganda, con lanzamiento de octavillas anticomunistas. Y envió un primer grupo, no demasiado numeroso, de 685 asesores militares para entrenar al ejército de Vietnam del Sur, que se convirtieron en unos 16.000 antes del asesinato del presidente. Y eso sólo fue el principio.


Pero si Vietnam se convirtió en una guerra abierta de todos conocida, en el vecino Laos se llevó a cabo la mayor confrontación en la sombra del siglo XX, en la que la CIA y sus mercenarios realizaron una verdadera campaña de guerrilla con un intenso apoyo aéreo: fueron tres años de combates clandestinos cuyo pretexto principal fue la supresión de la llamada Ruta Ho Chi Minh, la vía de aprovisionamiento que, desde Vietnam del Norte, suministraba armas y logística a la guerrilla comunista del Vietcong en el Sur. En realidad, la guerra secreta proporcionó a la Agencia el control del famoso Triángulo del Opio, una inmensa fuente de financiación "oscura". Gran parte de los efectivos guerrilleros fueron reclutados entre las tribus hmong seducidos por la alta soldada, que pagaron cara: unos 100.000 de ellos perecieron en los combates.


En el continente negro, el Congo fue, entre los años 1964 y 1967, el escenario de otra guerra en la sombra, que además de los acostumbrados sobornos y golpes de Estado incluyó el asesinato del dirigente nacionalista Patrice Lumumba, entregado por orden del subsecretario de la Embajada de EE UU en Leopoldville, la capital (el agente de la CIA Frank Carlucci), al golpista Mobutu. La acción ejecutiva contó con el apoyo de tropas de mercenarios y de aviones durante todo el conflicto civil, creando un modelo que bastante más tarde se repetiría en Angola.

Más información sobre el tema en el dossier El ojo que todo lo ve, escrito por Juan Antonio Guerrero. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Guerras secretas.

 

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Etiquetas: Espionaje, Estados Unidos

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