La caída de Berlín

El 24 de abril de 1945, las tropas soviéticas alcanzaron los suburbios de Berlín.

Muy Historia
Berlín
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Las zanjas anticarro que excavaron los berlineses con tanto esfuerzo no lograron frenarlos. Sus cañones iban destruyendo las fachadas de los edificios que no habían sido dañadas en los bombardeos aéreos. El 25 de abril los rusos habían llegado a las orillas del río Spree, cercando el centro de Berlín y entablando violentos combates urbanos con los defensores. Horas después, los alemanes que habían sobrevivido a esos ataques se replegaron hacia la Wilhelm Strasse, donde se encontraban los edificios gubernamentales del régimen nazi. Horas después, las fuerzas del Ejército Rojo alcanzaban la zona de Tiergarten y los límites de Kreuzberg, así como el aeropuerto de Tempelhof y los barrios aledaños. El 28 de abril, los soviéticos estaban a las puertas del Reichstag.

 

Suicidio colectivo

Con los carros de combate soviéticos disparando en las calles ruinosas de Berlín, el Führer comprendió que había llegado el último capítulo de su vida. Odiaba la idea de ser capturado vivo y que lo expusieran como a un animal de feria en las calles de Moscú. Ordenó a sus subalternos que, una vez se hubiera pegado un tiro, quemaran su cuerpo con gasolina. 

"Vegetamos en una ciudad fantasma, sin gas ni luz eléctrica, sin agua; nos obligan a pensar que la higiene personal es un lujo y la comida caliente un concepto extraño", escribió la berlinesa Helga Schneider. En la ciudad sólo funcionaban los teléfonos, que a veces sonaban inútilmente. Desde el búnker hacían llamadas a diversos puntos de la ciudad para averiguar hasta dónde habían avanzado los rusos. Cerca de cuarenta y cinco mil hombres de las SS y la Wehrmacht, junto a cuarenta mil miembros de la Volkssturm, resistieron durante una semana contra el impresionante ejército que comandaban los mariscales Zhúkov y Konev.
Semanas antes del hundimiento final, los fanáticos oficiales de las SS reclutaron a adolescentes que en ocasiones no pasaban de los catorce años para usarlos como carne de cañón en las calles de Berlín.

Más información sobre el tema en el artículo Guerra en Europa: último acto, escrito por Fernando Cohnen. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Hitler contra Stalin.

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Etiquetas: Alemania, Guerras, Segunda Guerra Mundial

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