Kennedy, a favor de los Derechos Civiles

El apoyo de JFK al movimiento por los Derechos Civiles liderado por Martin Luther King le aseguró la victoria electoral en 1960.

Rodrigo Brunori
Representantes de los Derechos Civiles con Kennedy en el Despacho Oval
Ver artículo 8 grandes frases de Martin Luther King

Un día de febrero de 1960, cuatro estudiantes de Greensboro, en Carolina del Norte, se sientan en el mostrador de una cafetería sólo para blancos de la cadena Woolworth y piden que se les sirva. Son insultados, les escupen y acaban viniendo la policía y la prensa, pero su actitud pacífica, inspirada en los principios de King, permite que el incidente no pase a mayores. En los días siguientes, los cuatro de Greensboro repiten la operación acompañados de otros estudiantes negros, y así siguen día tras día hasta que, en julio, Woolworth se ve obligada a ceder. Para entonces, miles de personas los habían imitado y la estrategia se estaba repitiendo por todo el sur.

Esta táctica tuvo además una derivación inesperada. En octubre de ese mismo año, Martin Luther King fue arrestado por participar en una protesta similar en Atlanta y condenado a seis meses de trabajos forzados. Era una situación de máximo riesgo que podía acabar en un linchamiento en la cárcel. Entonces intervinieron los hermanos Kennedy, que en ese momento se encontraban en campaña electoral (faltaba poco más de un mes para las elecciones). Jack llamó a la mujer de King, Coretta, y Robert habló con el juez y con el gobernador de Georgia y consiguió sacarlo de la cárcel. La respuesta de la comunidad afroamericana fue votar a Kennedy en masa, lo cual le dio el triunfo en una de las elecciones más reñidas de la Historia.

Se confirma así un importante desplazamiento del voto negro –allí donde podían votar, es decir, en el norte–, que tradicionalmente apoyaba a los republicanos, el partido de Abraham Lincoln. El cambio había comenzado con la segunda elección de Roosevelt, en 1936, debido a las políticas del New Deal, y se revalida gracias a las promesas de Kennedy en materia de derechos sociales, ante los que Eisenhower y el ahora candidato Nixon se muestran indiferentes. Una vez en el poder, sin embargo, el compromiso de Kennedy queda relegado a un lugar muy secundario, algo que suele atribuirse a la explosiva situación internacional (Bahía de Cochinos, Crisis de los Misiles) y a la amenaza de bloqueo de los dixiecrats, los parlamentarios demócratas del sur, igual que le había sucedido a Roosevelt.

Pero la revolución, siempre pacífica, ha empezado y es imparable. El año 1961 es el de los “viajeros de la libertad”, grupos de activistas que recorren el sur desafiando la segregación. Estos viajeros son repetidamente agredidos, encarcelados y apaleados. En Anniston, Alabama, el Ku Klux Klan incendia uno de los autobuses e intenta quemar vivas a las personas que van dentro. En septiembre, un diputado de la asamblea local de Misisipi mata a Herbert Lee, que trabajaba registrando a votantes negros (el registro de afroamericanos para que puedan ejercer su derecho al voto es uno de los caballos de batalla y lleva al asesinato de decenas de activistas). En 1962, siete años después de la sentencia del caso Brown, el joven negro James Meredith consigue matricularse en la Universidad de Misisipi. El suceso desata un motín que acaba con dos muertos y la intervención de 400 U.S. Marshalls y 3.000 soldados del Ejército.

La Cruzada de los niños

Todo esto demuestra la enorme dificultad de conseguir cualquier avance, aunque por fin parece haber algún signo de que la Administración Kennedy está dispuesta a moverse. Se organiza entonces una serie de movilizaciones a gran escala que comienza en uno de los bastiones del fanatismo blanco: Birmingham, Alabama, conocida entonces como Bombingham por los atentados racistas con explosivos. La campaña, que se inicia en abril de 1963, es ferozmente reprimida y lleva a cientos de detenciones. A partir de mayo, los organizadores toman la controvertida decisión de llenar las manifestaciones de niños. Niños negros de todas las edades ocupan pacíficamente las calles, cantando y coreando eslóganes, y son brutalmente maltratados por la policía que dirige Eugene Bull Connor, que utiliza contra ellos palos, perros adiestrados y mangueras de agua con una presión tan alta que producen heridas. Las imágenes dan la vuelta al mundo y causan profunda conmoción en Estados Unidos. El resultado fue que “la Cruzada de los niños”, como la bautizó la revista Newsweek, forzó a los comerciantes de Birmingham a acabar con la segregación y convenció al presidente Kennedy de que había llegado la hora de actuar.

Más información sobre el tema en el artículo Una lucha inacabada, escrito Rodrigo Brunori. Aparece en el último Biografías de MUY HISTORIA, dedicado a 100 años JFK

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Etiquetas: Estados Unidos, Kennedy

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