Karl Popper y la metafísica

El conocimiento científico crea una clara línea entre las proposiciones científicas y las que no lo son.

F Cohnen / S. M.
Karl Popper

Mostró su visión sobre la filosofía de la ciencia en su obra La lógica de la investigación científica, que se editó en 1944. En ella, Popper analiza las divergencias entre la metafísica y la ciencia, y busca un criterio de demarcación entre las mismas. El objetivo es distinguir claramente las proposiciones científicas de aquellas que no lo son. El criterio de demarcación no establece la verdad o la mentira de una afirmación, sino si ésta ha de ser estudiada y discutida en el ámbito de la ciencia o, por el contrario, debe ser situada en el campo más especulativo de la metafísica. En esta obra, el filósofo vienés postula que el conocimiento científico avanza descartando leyes que contradicen la experiencia. A este proceso lo llama “falsación”. La labor del científico consiste en criticar leyes y principios de la naturaleza para reducir así el número de teorías compatibles con las observaciones experimentales.

Más allá de lo experimental. Según expone Popper, la demarcación es el método que permite refutar o “falsabilizar” una proposición. El pensador señala que sólo se admitirán como proposiciones científicas aquellas que sean factibles de ser admitidas o refutadas a través de observaciones experimentales. Popper opina que la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica quedan encuadradas dentro de la ciencia. Sin embargo, el marxismo o el psicoanálisis quedan fuera de ella. Las ideas del pensador vienés sobre el conocimiento científico se consideran el núcleo que sustenta el resto de sus contribuciones a la filosofía.

Lo real y su lado irreal. Pensaba que para cada conjetura siempre existirá una refutación, lo que significa que si algo tiene la posibilidad de ser falso, puede ser cierto. Por el contrario, cuando algo no puede ser falso es tan utópico que nunca podría ser verdadero. Para que exista algo real debe existir su lado irreal. A través de estas ideas, el desarrollo del conocimiento científico se encarga de eliminar teorías y de crear una clara línea fronteriza entre la metafísica y la ciencia. Y todo el proceso se consigue gracias a las conjeturas. La obra más conocida de Popper es La sociedad abierta y sus enemigos, en la que indaga en la historia de la filosofía para trazar los orígenes del totalitarismo.

La buena voluntad no basta. El filósofo creía que el pensamiento totalitario nace del empeño sincero de los hombres en mejorar su condición y la de sus semejantes, si bien su buena voluntad fracasa al ser guiada por filosofías utópicas y equivocadas, como el marxismo. El pensador vienés reconocía el interés sincero de Marx en mejorar las condiciones de vida de las clases humildes y las valiosas aportaciones que hizo a la sociología, habida cuenta que la convirtió en una ciencia autónoma. Popper planteó dos interpretaciones de la historia del pensamiento político. Una reaccionaria, que añora una comunidad cerrada y perfecta, representada por Platón, y otra racional y crítica que reconoce el limitado conocimiento humano, representada por Sócrates, que posibilita el florecimiento del verdadero espíritu científico.

Perseguido por los nazis

En 1929, con veintisiete años de edad, Karl Popper entró en contacto con el Círculo de Viena, aunque no siempre comulgó con todos sus postulados, entre otros el positivismo. Su principal contribución a la teoría de la ciencia, La lógica de la investigación científica, fue publicada por este círculo vienés, que años después tuvo que disolverse ante el imparable ascenso del nazismo en Austria. En 1937, Hitler se anexionó Austria, lo que puso en peligro la vida de muchos intelectuales y artistas de origen judío, entre ellos la del el propio Popper, que se exilió a Nueva Zelanda. En aquellos años escribió La sociedad abierta y sus enemigos. Tras el conflicto bélico, el filósofo fue contratado como profesor en la London School of Economics and Political Science. Continuó publicando hasta su muerte, en 1994, en la ciudad de Londres.

Etiquetas: Historia, Personajes famosos

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