Gustavo Durán, un comunista en la Casa Blanca

Quiso combatir en la II Guerra Mundial y se mudó a Estados Unidos, donde fue recibido por la mujer del presidente Roosevelt

J. Rubio / S. M.
Imagen de Durán en julio de 1937, en el Congreso de escritores antifascistas celebrado en Valencia.

Entre los casos con los que el senador Joseph McCarthy confiaba demostrar la penetración comunista en la administración norteamericana, estaba el de Gustavo Durán Martínez, nacido en Barcelona en 1906.

En 1951, McCarthy creyó haber encontrado la prueba irrefutable de su acusación con la portada de una publicación de 1937 en la que aparecía Durán con uniforme de teniente coronel del Ejército de la República. Cuando fue acusado por McCarthy, Gustavo Durán era funcionario de alto nivel de las Naciones Unidas, donde había ingresado en 1946 tras verse obligado a abandonar el Departamento de Estado.

En 1942 se había incorporado a la embajada norteamericana en La Habana, tras haber conseguido la ciudadanía en un tiempo récord. La recomendación de Ernest Hemingway fue decisiva para su contratación. Se habían conocido en el París festivo de finales de los años 20 y cuando se volvieron a encontrar en la España en guerra, Hemingway vio en él la encarnación del héroe moderno. Lo puso por escrito en Por quién doblan las campanas.

La figura de Durán también había fascinado a otro escritor prestigioso, André Malraux, hasta el punto de convertir su historia en uno de los ejes de su novela, La Esperanza, una de las primeras publicadas sobre el conflicto español que dividió al mundo.

El Manuel de La Esperanza es la recreación malrauxiana de los primeros meses de la guerra de Gustavo Durán contados por él mismo al escritor. La primera vocación de Gustavo Durán fue la música y mientras aprendía piano hizo amistad con García Lorca y sus amigos de la Residencia de Estudiantes.

En 1927 estrenó su ballet Fandango de Candil, un espectáculo con el que recorrió diversas ciudades europeas. El 18 de julio de 1936 estaba ya en Madrid trabajando en Phono España como director de doblajes de películas americanas.

Con el triunfo del Frente Popular colaboró con Alberti y León en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Miliciano de primera hora, se incorporó a un tren blindado que combatió en la sierra y en noviembre del 36 ya se sumó a la primera Brigada Internacional que defendió el Madrid asediado. Fue herido dos veces y terminó la guerra mandando el XX cuerpo del Ejército de Levante.

Logró abandonar España en el último barco que zarpó del puerto de Gandía, el Galatea. Desde Marsella llegaron a Londres. A los pocos meses conoció a una americana de buena familia, Bontë Crompton, con la que contrajo matrimonio antes de terminar 1939 y con la que tuvo tres hijas. Parece que intentó participar en la II Guerra Mundial y al no conseguirlo, se trasladó con su esposa a los Estados Unidos, donde llegó a ser recibido por la mujer del presidente Roosevelt.

Intentó reorientar su vida como crítico musical y folklorista, trabajando para el Museo de Arte Moderno, donde coincidió con su viejo amigo Buñuel. Como funcionario de las Naciones Unidas hasta su muerte en Creta en 1969, colaboró en la fundación de la Unesco, impulsó la Cepal y fue enviado al Congo en 1960, como autoridad de la misión civil.

Un comunista sensible

McCarthy acusaba a Gustavo Durán de haber sido comunista y haber trabajado para el SIM, la policía política republicana controlada por el PCE. Ambas cosas eran ciertas. El fundamento de su acusación era un escrito de Indalecio Prieto donde declaraba que “en el verano de 1937” nombró a Durán Jefe del SIM en Madrid “por indicación de Orlov”, jefe del espionaje soviético. Y lo destituyó un mes después, según Prieto por haber situado demasiados comunistas en puestos clave.

Lo cierto es que, hacia el final de la guerra, Durán se apartó de sus antiguos camaradas y no aceptó las invitaciones de los Alberti y los Neruda para que se uniera a ellos en París. Los “cazadores de brujas” patrios también le acusaban de ser un homosexual “de conducta escandalosa”. El Dossier Durán, elaborado por los servicios secretos españoles en 1946, le adjudica el mote de El Porcelana, con el que era conocida otra persona.

El pintor canario Néstor y él vivieron como pareja de hecho durante casi 10 años, pero los 30 últimos de su vida Durán fue un esposo y padre amantísimo. Su última gran amistad fue la que le unió al poeta Jaime Gil de Biedma.

Etiquetas: Comunismo, Historia, Políticos

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