Frank Abagnale, el impostor sin fronteras

Spielberg no pudo resistirse a filmar las peripecias de Frank Abagnale, el mayor impostor "multitarea" de la Historia... ¡y con final feliz!

VVAA
leonardo
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Frank Abagnale Jr. nunca fue piloto, pero llevó los mandos de numerosos aviones. Nunca fue abogado, pero defendió a varios acusados en juicios. Nunca tuvo un trabajo estable, pero cobró carísimos cheques. Nunca fue médico, pero pasó consulta como pediatra. Y todo esto antes de haber cumplido 21 añitos.

Es tan sorprendente el desparpajo con el que el Abagnale adolescente engañó a medio mundo, que resulta difícil no rendirse a su audacia. Y con esta cuasi admiración dirigió Steven Spielberg la película que recoge su historia, Atrápame si puedes (2002), en la que Leonardo DiCaprio da vida a este impostor, perseguido por un incansable agente del FBI encarnado por Tom Hanks.

Frank Abagnale Jr. comenzó a tangar muy pronto y su primera víctima fue su propio progenitor. El joven dio un giro al clásico “no te fíes ni de tu padre” y lo cambió por el “no te fíes ni de tu hijo”, al estafar a su padre con 16 añitos: logró que algunos dueños de gasolineras cargaran en la tarjeta de su padre compras no realizadas. Luego se repartían el dinero con aquel adolescente engatusador.

Tras hacer este “becariado” en el hogar familiar, pasó al fraude bancario, cobrando cheques falsos por un valor de unos 40.000 dólares. ¿Cómo lo hacia? Muy sencillo: imprimiendo su número de cuenta en cheques en blanco. Todavía con 17 añitos se hizo pasar por piloto de la PAN AM, compañía con la que voló hasta 250 veces, durante las que visitó 20 países. De paso también consiguió que los hoteles en los que dormía corrieran a cargo de la PAN AM.

Reinvención

Sin alcanzar los 18, y ya con el FBI un tanto escamado, le dio por ejercer otras dos profesiones: la de médico y abogado, en las que a punto estuvo de ser descubierto. Finalmente fue detenido en un viaje a Francia en 1969 y, tras pasar un año en prisión, reclamaron su extradición... ¡hasta 12 países! Fue el primer tropezón de Abagnale que, sin embargo, todavía logró escapar de las autoridades en dos ocasiones –en una de ellas se evadió de la cárcel–.

Abagnale acabó cumpliendo con la ley: un año de cárcel en Francia, 6 meses en Suecia y otros 12 años en un penal norteamericano. El gobierno de EE UU acortó su pena a condición de que les ayudara a combatir el fraude, para lo que fundó su empresa Abagnale y Asociados con la que, evidentemente, ha logrado el éxito. Desde luego, es un tío listo.

Etiquetas: Estados Unidos, Fraudes

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