Estado de guerra en la Barcelona de 1902

El día 17 de febrero de 1902 Barcelona se paralizó por una gran huelga en todas las actividades industriales, en demanda de la jornada laboral de 9 horas.

Huelga de Barcelona de 1902
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Como consecuencia de la huelga general revolucionaria desencadenada por los anarquistas de la CNT, se declaraba el estado de guerra en Barcelona.

Barcelona era ya uno de los principales polos del desarrollo industrial en España, estimulado por cuantiosas inversiones de todo el país, por la decidida protección política del Gobierno español y por la afluencia de decenas de miles de inmigrantes de toda la Península.

Ese rápido desarrollo trajo también consigo problemas sociales agudísimos, con flagrantes casos de explotación y miseria.

Terreno abonado para el sindicato anarquista CNT, que en aquel momento controlaba el movimiento obrero en Cataluña, intentara un golpe de fuerza.

Barcelona se convirtió en el epicentro del movimiento libertario. La buena base organizativa que desde 1901 goza la Federación Local, le permitió afrontar con garantías las huelgas de 1902.

A partir de 1901, y siguiendo las instrucciones de la Internacional anarquista, hubo una serie interrumpida de huelgas en toda España.

La huelga general revolucionaria de 1902 en Barcelona fue el momento cumbre de esa estrategia.

El objetivo de los sindicalistas era paralizar el sistema capitalista con huelgas que llevaran a una crisis generalizada.

Motivo de la reivindicación: la jornada de nueve horas; era una medida que ya existía en diversos sectores.

El movimiento comenzó el 14 de febrero en Barcelona con los paros metalúrgicos, carreteros y panaderos. El 17 se extendió a todos los sectores industriales.

Los enfrentamientos violentos entre huelguistas y guardia civil se saldaron ese día con doce muertos y muchos heridos.

En aquel momento gobernaba España el progresista Sagasta, que no dudó en declarar el estado de guerra para sofocar la revuelta.

Más de trescientos dirigentes sindicales fueron detenidos. La huelga terminaría en fracaso porque a la cita faltó otro sindicato: la socialista UGT.

El principal beneficiario de aquello, en efecto, fue el Partido Socialista, que crecerá a expensas del anarquismo.

Etiquetas: España, Políticos, Revolución

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